lunes, 6 de octubre de 2008

Rachel Hurd-Wood.









Filmografía seleccionada:
2003 Peter Pan, la gran aventura (P.J. Hogan)
2005 Maleficio (Courtney Solomon)
2006 El perfume: historia de un asesino (TomTykwer)


viernes, 3 de octubre de 2008

El último de la saga: Keith Carradine, outlaw de serie B.
























Filmografía seleccionada:
1971 Los vividores (Robert Altman)
1973 El emperador del Norte (Robert Aldrich)
1974 Ladrones como nosotros (Robert Altman)
1975 Nashville (Robert Altman)
1976 Bienvenidos a Los Angeles (Alan Rudolph)
1977 Los duelistas (Ridley Scott)
1978 La pequeña (Louis Malle)
1980 Forajidos de leyenda (Walter Hill)
1981 La presa (Walter Hill)
1984 Los amantes de María (Andrei Konchalovsky)
1984 Elígene (Alan Rudolph)
1985 Inquietudes (Alan Rudolph)
1988 Los modernos (Alan Rudolph)
1988 Calle sin retorno (Sam Fuller)


miércoles, 1 de octubre de 2008

Felicidades.


1 el arcano geométrico de tus labios
2 ese diente que equivocó el paso
3 cuando regresas a la niñez y me esperas
4 el agua, amiga, y tu piel
5 condenados al delirio irremediable
6 me mandaste una flor en un libro
7 y un pedazo de aquella noche que ya no existe
8 llegas en el instante final de la lluvia y mojas mis lágrimas
9 tu mirada obscena en la hora incierta
10 ser luminosamente tuyo y oscuramente mío
11 naufragar en los detalles de tu mirada
12 en oscuros hangares habitados por la luna
13 esa forma tan infantil de decir que no
14 tu belleza y tu pobreza llenando el otoño de regalos
15 fotografiar, buscar el misterio, ir más allá de la piel
16 alta, pura, irreductible, clara, abierta,
17 bebiendo toda la lluvia que nunca conociste
18 tú, entre las sábanas, es verano, ven y dime
19 y sueñas sueños inciertos, noches de lunas
20 con la punta de los dedos pulsas el mundo
21 y vagas insomne en tu cielo estrellado
22 serpenteo tus contornos alabando tus límites
23 siempre existiendo, en delirio, de noche, con fuego
24 ojos que ríen con las flores, aristas como labios
25 crecerás como una nube blanca
26 siempre sabiendo sanar, sabiendo sanar
27 simulacro guerrero que enciendes y apagas
28 mi cuerpo en tu cuerpo, manantial de noche
29 cuando tus labios curvaban la ironía del deseo
30 todo el sol en tus tallos es poco
31 el dolor, el nudo, volver a ser, crecer
32 lo que me gusta de tí, lo que no me gusta
33 todas las ramas que amasijan tus preguntas
34 el incienso quemado a las cuatro de la tarde
35 la honestidad con que te ofreces toda
36 a las 3, a las 7 y a las 12 con sueño
37 juntando anillos, balas, poemas, testigos
38 la fuerza con que te manifiestas
39 tu boca (otra vez), el dedo, ciertas cosas que sólo sé
40 me gustan como zapatos altos y el color negro
41 y ahora al llegar aquí, tan plena, tan guapa
42 en este otoño tan arrebatadoramente tuyo
43 sacrifico la pena que oscurece al hombre amable
44 y te ofrezco las noches, las lunas, las flores
45 al llegar aquí, arriba, tan alta

lunes, 29 de septiembre de 2008

El tercer hombre (Carol Reed, 1949)


Orson Welles: ¡Hola querido amigo! ¿Cómo estás?
Joseph Cotten: Hola, Harry.
O. W.: Vaya, vaya, según me han dicho, la policía te ha estado mareando, ¿eh?
J. C.: Escucha ...
O. W.: Dí.
J. C.: Quiero hablar contigo.
O. W.: ¿Hablar conmigo? Es lógico. Vamos.
Antes los niños solían subir a ésto (una noria). Ahora no tienen dinero, pobrecitos.
J. C.: Escucha Harry, no puedo creer que ...
O. W.: Me alegra volver a verte, Holly.
J. C.: Fui a tu entierro.
O. W.: Estuvo bastante bien ¿verdad?
Sigo padeciendo indigestión, Holly. Lo único que me alivia son estas tabletas. Son las últimas. Ya no se encuentran en ninguna parte.
J. C.: ¿Sabes que le ha pasado a tu novia? La han detenido.
O.W.: Es una verdadera pena. No te preocupes. No le harán nada.
J. C.: La van a entregar a los rusos.
O. W.: Nada puedo hacer. Estoy muerto ¿n0?
J. C.: Puedes ayudarla.
O. W.: Holly, concretamente, ¿a quién has hablado de mí?
J. C.: A la policía.
O. W.: Muy indiscreto, Holly.
J. C.: Y a Anna.
O. W.: Muy indiscreto, ¿crees que la policía te ha creído?
J. C.: No te preocupa Anna en absoluto, ¿eh?
O. W.: Tengo demasiadas preocupaciones.
J. C.: ¿No harás nada por ella?
O. W.: ¿Qué quieres que haga?
J. C.: Podrías encargar a otra persona ...
O. W.: ¿Pretendes que vaya a entregarme a la policía?
J. C.: ¿Por qué no?
O. W.: Es mejor hacer las cosas tal como las he planeadoAsí ellos no ... Holly, tú y yo no somos héroes, en el mundo no quedan héroes.
J. C.: Tienes muchas amistades.
O. W.: Sólo en tus novelas. Tengo que ir con mucho cuidado. Únicamente estoy a salvo en la zona rusa y sólo mientras utilicen mis servicios.
J. C.: ¿Tus servicios?
O. W.: ¡No sé cómo salir de ésto!
J. C.: Ahora comprendo cómo detuvieron a Anna. Tú la denunciaste ¿no es verdad?
O. W.: Deja de portarte como un policía.
J. C.: ¿Qué esperas que sea, parte ... ?
O. W.: ¿Parte de mi negocio? Sí, lo tendrías si no te netrometes en mis asuntos. No he dicho que quiera excluirte.
J. C.: Aún recuerdo aquella ocasión en que la policía nos acorraló en una casa de juego. Yú conocías una salida y huiste sin avisarme.
O. W.: No debías haber contado nada a la policía. No remuevas este asunto.
J. C.: ¿Has visto a algunas de tus víctimas?
O. W.: No me resulta agradable hablar de ésto, ¿víctimas? no seas melodramático. Mira ahí abajo, ¿sentirías compasión por alguno de esos puntitos negros si dejaran de moverse?. Si te ofreciera 20000 dólares por cada puntito que se parara ¿me dirías que me guardase mi dinero o empezarías a calcular los puntitos que eres capaz de parar?. Y libre de impuestos, amigo. Hoy es la única manera de ganar dinero.
J. C.: De muy poco te servirá en la cárcel.
O. W.: La cárcel está en la otra zona. Y no hay pruebas contra mí. Escepto tú.
J. C.: Creo que te sería fácil deshacerte de mí.
O. W.: Desde luego.
J. C.: No te fíes demasiado.
O. W.: Tengo un arma. A nadie se le ocurriría buscar una herida de bala en tu cuerpo
J. C.: Han abierto tu ataud.
O. W.: Y han encontrado a Harwin. Es una pena.
Holly, tú y yo no deberíamos hablarnos así, como si yo pretendiera hacerte algún daño, o tú a mí. Temo que acabas de ver las cosas con claridad. Nadie piensa en términos de seres humanos. Los gobiernos no lo hacen. ¿Por qué ibamos a hacerlo nosotros? Hablan del pueblo, del proletariado. Y no de los tontos y de los peleles que es lo mismo. Ellos tienen sus planes quinquenales, yo también.
J. C.: Antes creías en Dios.
O. W.: Y sigo creyendo en Dios, amigo. En Dios y en la misericordia, pero pienso que los muertos están mejor que nosotros. Para lo que han dejado aquí ... pobres diablos, ¿y tú en qué crees?
Si consigues sacar a anna de esto, pórtate bien con ella. Es una chica muy agradecida. Lástima que no me trajeras unas tabletas para el estómago.
Holly, quisiera que estuvieras conmigo. No tengo a nadie en Viena en quien confiar y somos viejos amigos. Cuando te decidas, avísame y te esperaré en cualquier sitio y a cualquier hora. Pero quiero verte a tí. No a la policía. No lo olvidarás ¿verdad?
No te pongas tan serio, al fin y al cabo no es nada trágico. Recuerda lo que dijo no se quién. En Italia en 30 años de los Borgia no hubo más que terror, guerras, matanzas, pero surgieron Miguel Angel, Leonardo Da Vinci y el Renacimiento. En Suiza por el contrario tuvieron 500 años de amor, democracia y paz ¿y cual fue el resultado? El reloj de cuco. Hasta la vista, Holly.

Shannyn Sossamon.
























Filmografía seleccionada:
2001 Destino de caballero (Brian Helgeland)
2002 40 días y 40 noches (Michael Lehmann)
2002 Las reglas del juego (Roger Avary)
2006 The Holiday (Nancy Meyers)
2007 Llamada perdida (Eric Valette)

sábado, 27 de septiembre de 2008

Simple Men (Hal Hartley, 1992)

Bill y Dennis son hermanos. Bill es un ladrón, Dennis, un tímido estudiante universitario. Los dos se unen por distintos motivos, en busca del padre, un activista antisistema huido de la cárcel. Esta sería una sucinta reseña del argumento del film.

Pero no nos diría nada acerca de Simple Men. Lo que la película cuenta es una historia de amor y compromiso, como siempre en Hal Hartley. Bill "sufre" por una mujer que le ha traicionado y decide marcarse una estrategia para vengarse de todas las mujeres pero la primera rubia que se cruza en su camino resulta ser Kate, mujer fuerte, madura capaz de salir indemne de todas las dificultades que le presenta la vida. Como siempre en Hartley el amor triunfa a pesar de tenerlo todo en contra. Para que las distintas relaciones funcionen, viene a decir, han de tener como motor el afecto. Un afecto que se ha de cultivar, que se ha de trabajar ("Cuida de ella y ella cuidará de tí").



Simple Men fluye con una extraña naturalidad y ligereza ayudada por los elegantes movimientos de cámara y por una puesta en escena que podíamos tildar de "musical" (así, con comillas) con un magnífico empleo de la banda sonora (esos omnipresentes rasgueos de guitarra). Y hablando de la música, en Simple Men, más o menos a mitad de película aparece una escena totalmente musical que rompe radicalmente el ritmo, retratando con una coreografía sencilla y a la vez algo absurda el sentir de cada uno de los cinco personajes que intervienen en ella. Después de la rotunda afirmación de uno de ellos: "¡No soporto más esta tranquilidad!", un plano secuencia con un baile que viene a ser un resumen del film ... y de fondo Sonic Youth con "Kool Thing".



Para Hal Hartley sus finales más que felices son románticos: "Mis tres primeros largometrajes acaban con la reunión de un hombre y una mujer en circunstancias no resueltas. Yo paro ahí la narración, no me importa no resolverla porque lo importante es que los personajes se hayan comprometido en algo. Ese punto es el que me parece la conclusión de la historia". Efectivamente, al final Bill vuelve con Kate pero éste no es un happy end porque esta vuelta le supondrá la cárcel. Lo que importa como dice Hartley es el naciente compromiso del hombre con la mujer.


Otro de los aciertos del film está en su magnífica dirección de actores, moviendose en terrenos bien apartados del realismo, faltan las lágrimas, la pasión. Pero no es cuestión de temperatura sino de actitud: "Desconfío del sentimentalismo. Y el naturalismo es una forma de sentimentalismo. Lo importante no es salir de una película diciendo: sí, la vida es así. En vez de eso mi cine trata de ir hacia una cierta esencia." Y para librarse de un impostado naturalismo Hartley hace que sus actores no hablen ni se muevan como en la vida real. Su deslumbrante construcción del guión nos enfrenta a vertiginosos diálogos, ágiles, rápidos, irónicos y punzantes, construidos casi siempres con frases cortas, lacónicas. a menudo son circulares, es decir, una continua retahila de réplicas y contrarréplicas para volver al punto de partida. Más adelante pondré en el blog alguna muestra de estas set pieces.


No sé por qué pero en algún momento del visionado de Simple Men me vino a la mente ... Johnny Guitar
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miércoles, 24 de septiembre de 2008

Banda aparte (Jean-Luc Godard, 1964)





Volvamos a París,
con Odile, Franz y Arthur
pisaremos de nuevo las calles de adoquines
bajo cielos de cristal,
atravesaremos puentes suspendidos
sobre ríos impasibles.

Y Godard cambiará nuestras vidas
con un travelling inmoral.

Banda aparte. La vida es un juego.
Bailando como peonzas en el café,
cruzando el Louvre en 9 minutos 52 segundos,
y el jersey de rombos de Franz,
y Odile, fascinante, Anna.

Nouvelle Vague, une femme, deux hommes
juegan y no saben
si el mundo era un sueño
o el sueño era ese mundo
...
...

Odile
Franz
Arthur

...
...

et Jules et Jim
et Catherine

...

et Michael
et Patricia Franchini
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al final de la escapada
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siempre está el mar