martes, 10 de agosto de 2010

La última película en Anarene.




Peter Bogdanovich se había estrenado bajo el manto protector de la factoría de Roger Corman con una película con Boris Karloff titulada El héroe anda suelto (1968). El también director y uno de los dueños de la productora BBS, Bob Rafelson, se fijó en ella, pero sobre todo en su realizador, del que pensó que sabía mucho de cine y podría encajar en alguno de los proyectos de su empresa. Tras un intento frustrado para que dirigiese la adaptación de la novela "The Looters", fue la esposa de Bogdanovich, Polly Platt, quien apuntó la posibilidad de adaptar una novela de Larry McMurtry titulada "The Last Picture Show" publicada en 1966. Bert Schneider, otro de los socios de la BBS aceptó la propuesta siempre que ellos tuvieran derecho al final cut. Además impuso una serie de condiciones, como que su presupuesto no superara el millón de dólares, la inclusión de desnudos y que el salario del director sería de 75000 dólares más un 20% neto de los beneficios obtenidos con el film.
A Peter le gustaba la novela, pero pensaba que era muy complicado llevarla a la pantalla. Para un neoyorkino como él, los ambientes de una cerrada comunidad rural tejana le resultaban muy lejanos. Pero con la insistencia de su esposa trabajó en el guión con Larry McMurtry modificando y suprimiendo partes de la novela. Para el director supuso un reto para su inspiración aquel material en principio tan ajeno a él, pero a la vez tan motivante. Para el escritor "Bogdanovich está tan conmovido como yo por el final de las cosas, por el ocaso de los periodos, las generaciones, las parejas, una ciudad.Pude haberlo deducido de su gusto por Ford o Hawks."
La película trata, en resumen, del paso de la adolescencia a la edad adulta de dos amigos en un pueblo de Texas, Anarene, con sus 1131 habitantes y sus calles polvorientas, todo ello ambientado en un pasado reciente, concretamente 1951. En el libro aquella población se llamaba Thalia, pero Bogdanovich le cambió el nombre por Anarene como un homenaje a la Abilene de Texas, en Río rojo. La última película es una historia coral de gentes que no son felices y que se debaten entre el inconformismo, el tedio, la rutina y el dolor. Todo tamizado por unas imágenes que transmiten un sentimiento crepuscular de final de una época a la vez que fin de la inocencia de unos personajes que se han de enfrentar de bruces a la vida adulta, un mundo contaminado donde el placer sólo es momentáneo y la esperanza algo inútil. En esa línea crepuscular está la desaparición del único cine del pueblo que otorga ese simbolismo buscado por el director, sintetizando así la desaparición de un tipo de vida y la entrada en un nuevo orden y una nueva moral. Y la última película en el cine de Anarene es ... un western, Río rojo (Howard Hawks, 1948) que para Bogdanovich "era una película acerca de los días en que Texas tenía gloria y una especie de razón para existir. Quería una película de aventura, una película acerca de dejar senderos".
Fue su amigo Orson Welles quien le sugirió filmar en blanco y negro. La dirección de fotografía se le encargó al veterano Robert Surtees que había sido asistente de Greg Toland. Su trabajo, lleno de sombras y contrastes, es de una absoluta sobriedad y clasicismo, en un momento en el que el clasicismo no estaba bien visto.
Bogdanovich se implicó personalmente en la elección del reparto imponiendo su idea de que los actores jóvenes no fueran demasiado conocidos. Tymothy Bottoms, en el papel de Sonny, sólo había trabajado en una película: fue el protagonista de Johnny cogió su fusil. Jeff Bridges, que interpreta a Duane, pertenecía a una saga de actores y tenía algo más de experiencia, sobre todo en TV. El caso de Cybill shepherd fue un ejemplo de la tozudez del cineasta neoyorkino. Ella era una modelo de 20 años a la que Peter vió en la portada de la revista Glamour y se empecinó en que sería su Jacy. Cybill acabaría siendo la causa de la ruptura del matrimonio Bogdanovich, según parece fue un amor a primera vista. "Tienes que aceptar. Con este papel conseguirás una nominación de la Academia". Con estas palabras Peter Bogdanovich intentaba convencer a un reticente Ben Johnson. Finalmente recurrió a las buenas artes de John Ford que tantas veces le había dirigido, para que firmara. El actor ganaría el Oscar a mejor secundario.
The Last Picture Show obtuvo un gran éxito, refrendado con las nominaciones en 8 categorías de los Oscars, incluyendo mejor película y mejor director. Además del citado premio a Ben Johnson, Cloris Leachman triunfó como mejor actriz de reparto.
McMurtry y Bogdanovich intentaron en 1990 repetir éxito con una secuela que seguía la estela en el tiempo de sus personajes y que se tituló Texasville. La mayoría de los actores del reparto repitieron en sus papeles, pero los tiempos habían cambiado y la película pasó con más pena que gloria. De Bogdanovich poco más se supo. Hoy en día está desaparecido del mapa y parece un director del pasado.

2 comentarios:

David dijo...

Y sin embargo yo no tengo mal recuerdo de Texasville. Vale, no es un clásico, y pasó con más pena que gloria, como bien dices... pero no me importaría volver a verla... porque como esta la revisité el año pasado o hace unos pocos meses... Nada más que añadir a tu comentario sobre el film.
Un saludo.

eloy dijo...

Yo vi Texasville hace ya bastantes años y coincido contigo en que no estaba mal. Recuerdo su tono desencantado y la sensacion de fracaso pegada a sus personajes.

Saludos, David, nos leemos