miércoles, 18 de agosto de 2010

Whisky (Juan Pablo Rebella y Pablo Stoll, 2004).


Whisky es la palabra que dicen los tres protagonistas de Whisky cuando posan para una fotografía y esbozan una falsa sonrisa.
Whisky es la 2ª película del dúo uruguayo formado por Pablo Stoll y Juan Pablo Rebella. Y es una lástima que sea la segunda y la última, ya que Rebella se suicidó en julio de 2006.
En resumen, la película aborda unos días en la vida de Jacobo, un judío solitario, reservado, frío y distante, propietario de una cochambrosa fábrica de calcetines en Montevideo, cuya mortecina y rutinaria existencia se ve alterada por la visita desde Brasil de su hermano Herman. Jacobo decide pedir ayuda a Marta, su empleada, para que se haga pasar por su esposa durante esos días.
Si tuviera que definir Whisky con las mínimas palabras diría que estamos ante una especie de Kaurismaki porteño. Como en las películas del finlandés, nos encontramos con una narración seca, personajes lacónicos, silencios voraces, y un sutilísimo, soterrado sentido del humor. Whisky tiene una puesta en escena austera que es un modelo de precisión y rigor. Rebella y Stoll construyen un universo cerrado con una absoluta lógica interna. Las reiteraciones, las repeticiones, las elipsis, ayudan a entrar en ese universo en el que la soledad, la incomunicación y la monotonía de unas vidas tan grises como fácilmente reconocibles, son el sustento de esta historia minimalista.
Whisky trata sobre el silencio y las cosas no dichas. Los silencios juegan un papel muy importante en el relato. Los personajes intercambian más que palabras cuando hablan. Detrás de ellas se pueden ver sus limitaciones, sus frustraciones, sus necesidades.
Whisky es del tipo de cine que no da respuestas al espectador, más bien deja en el aire preguntas para que cada espectador llegue a sus propias conclusiones. Es por eso que los directores ofrecen una información mínima sobre sus personajes. Ellos son por lo que vemos de ellos e intuimos.
A pesar de mostrar una realidad en la que prima la tristeza de la rutina, la mediocridad, la fealdad visual (¡ese piso de Jacobo!, ¡el decadente hotel de la costa!) Whisky es un film de una rara fuerza y belleza, muy atento en la composición de los encuadres y utilizando de manera muy efectiva los objetos y decorados que acompañan la desangelada vida de estos inadaptados emocionales a los que la pareja de directores uruguayos observan sin juzgar y sin aportar ningún énfasis melodramático.

4 comentarios:

sé de cine dijo...

Yo soy fanática de esta pelicula. Se podría decir que Whisky tiene mucho de Kaurismaki como bien decis y 25 Wats la ópera prima de Stoll y Rebella tiene mucha influencia de Jarmush. Buena reseña! Se la comparto a Pablo Stoll.

troyana dijo...

La vi en cine hace tiempo y me gustó,pese a ese halo de tristeza o melancolía que desprende.
Te dejo enlace de la entrada que en su día le dediqué por si tienes curiosidad:

http://historias-troyanas.blogia.com/2005/032401-whisky.php

un saludo!

Alamut dijo...

Me encanta esta película y la entrada que has hecho de ella.... Me gusta seguir tu blog...
Saludos

dvd dijo...

Una de las películas más extrañas que he visto en mi vida. Es deprimente y entusiasta a partes iguales; y los actores están soberbios, más en la economía de Kaurismaki que en el hieratismo de Jarmusch. Ya un clásico moderno...