viernes, 11 de marzo de 2011

Sin trabajo, no soy nada.


Arcadia (Constantin Costa-Gavras, 2005)
...
  • Mediador: Cuando le comunicaron el despido ¿sintió usted rabia, miedo, resentimiento o alivio?
  • Bruno Davert: Desde luego, alivio, no. Me gustaba mi trabajo... Y el resto, claro. No enseguida, pero luego, sí.
  • M. : ¿Por qué?
  • BD : ¿Por qué, qué?
  • M.: ¿Por qué rabia, miedo y resentimiento?
  • BD.: ¿Qué se supone que debo sentir?
  • M: No le pido que sienta nada. Intento averiguar el porqué de su rabia, miedo y amargura.
  • B: ¡Les pasa a todos los parados!
  • M: ¿A todos? ¿Está seguro?
  • BD: No veo qué más puede sentirse.
  • M: No cree que habrá quien no se lo tome tan a la tremenda. Y considerarlo una ocasión, como apuntaba su esposa, para enfrentarse a la situación con una actitud positiva.
  • BD: Verá Sr. Quinlan, al despedirnos, nos enviaron a un montón de especialistas para que nos ayudaran a afrontar con creatividad y optimismo nuestro problema. Usted empieza a recordarme a ellos.
  • M: Porque intento transmitirle el mismo mensaje.
  • BD: Su mensaje coincide con el de ellos, ¡memeces!
  • M: Me alegra que al final haya accedido a hablar, Sr. Davert, intento hacerle ver que usted va más allá de su trabajo.
  • BD: ¡Al arrebatarme mi trabajo, acabaron con mi vida!, ¡Mi vida!, ¡Con el riesgo de arruinar la de mi familia!. ¡Sí, el trabajo no lo es todo!, pero sin trabajo ¿qué soy?, ¿y cómo salgo adelante? Mis colegas y yo éramos... como un clan. Trabajábamos juntos y contábamos los unos con los otros. con el despido, se acabó el clan.