martes, 30 de junio de 2009

Traducciones absurdas.

Leido en crónicas de cine :

El otro día comentábamos qué título más ridículo le habían puesto a “Lakeview Terrace” de Neil La Bute: “Protegidos por su enemigo”. Es genial. Traducir o adaptar un título del original al español no es una tarea fácil y es justicia decir que a veces es tarea imposible, e incluso admitámoslo, a veces la traducción es mejor que el original. Hay otras ocasiones en que las productoras prefieren dejar los títulos en inglés consiguiendo alienar a muchos espectadores que no saben inglés. Parece que ninguna solución es buena… Vamos a recordar las traducciones más absurdas o más acertadas:

Adaptaciones o traducciones que funcionan:


“Desayuno con Diamantes” (Breakfast at Tiffanys). Es España no todo el mundo sabe que Tiffanys es una conocida joyería. Con un pequeño cambio se mantiene el espirítu del original Desayuno en Tiffanys.
“Con Faldas y a lo Loco” (Some Like it Hot). El original es un juego de palabras intraducible sobre el jazz (a algunos les gusta caliente), la adaptación en español consigue captar también el ambiente años 20 del film.
“La semilla del diablo” (Rosemary’s Baby). Desde luego que “El bebé de Rosamari” no sería un título sugerente para esta película de terror, parecería más bien un Almodóvar. Quizá lo bueno del original es que no revela de que va la peli, pero el cartel es esclarecedor…
“Crimen Perfecto” (Dial M for Murder) “Marca M para asesinato” no era desde luego una opción…
“Tiburón” (Jaws) Se podría haber traducido por dentelladas o algo así pero desde luego “Tiburón” es bastante mejor que “Mandíbulas” que por algún motivo en español suena cómico.

Las peores:


"Alarma en el expreso" (The Lady Vanishes). Se podría haber traducido por Desaparición en el Expreso o por “Pasajera Desaparecida”. La traducción al español es anodina y no da ganas de ver la película.
“Que pasó entre tu padre y mi madre?” (Avanti!, Billy Wilder) Este es un caso como Vértigo, se conoce más la película por su nombre original que por su traducción al español que sugiere una película del destape o algo así.
“Sonrisas y Lágrimas” (The Sound of Music) Estamos tan acostumbrados que ya no nos damos ni cuenta de que este título no tiene ni pies ni cabeza, aunque “El Sonido de la Música” tampoco parece un título muy evocador. En Latinoamérica la peli se llama “La novicia rebelde”. Me parece más apropiado.
“Cautivos del Mal” (The Bad and the Beautiful) Me da la sensación de que cualquier melodrama se podría haber llamado “Cautivos del Mal” pero “El malo y la Guapa” tampoco hubiera sido una gran opción.
“Jo, Que Noche” (After Hours). Lo de “jo” desde luego que se lo deberían haber ahorrado. Quizás mejor hubiera sido “Jolín, que noche”.



La música del azar: "Challengers", The New Pornographers.

Challengers fechado en 2007 es el cuarto album de esta numerosa banda de origen canadiense y afincada en los Estados Unidos, liderada por Carl Newman principal compositor y motor del grupo.

Challengers es pop con aromas indies, alguna brizna de folk, un toque de power-pop y un indudable gusto por la melodía y el estribillo certero. Nada nuevo ni rompedor, simplemente pop con talento.

Neko Case hace su aparición como voz solista en la canción que titula el disco, balada con mandolina y banjo interpretada con fragilidad en la que la cantante pelirroja desgrana una historia nostálgica de amores que se distancian. Pero según los amantes vuelven a acercarse, el tono gris de las imágenes va dejando paso a unos contundentes colores pastel.

El autor del videoclip es el también canadiense Darren Pasemko, y los protagonistas son los propios miembros de la banda. Pasemko,autor de novedosas animaciones para videos musicales y spots publicitarios, emplea una poética puesta en escena coherente con la letra de la canción.

jueves, 25 de junio de 2009

Hatari! (Howard Hawks, 1962)



--- Elsa Martinelli: Hola Sam.
--- John Wayne: Hola Dallas.
--- E. M. : Quería darte las gracias por dejar que me quedara con el elefante.
--- J. W. : ¿Por qué a mí? ¿Por qué no les das las gracias a ellos?
--- E. M. : Bueno ... siento todas las molestias que las cabras han ...
--- J. W. : Ah... no se pudo evitar. De todas formas el que Pockets intentara ordeñar a un carnero valió la pena.
--- E. M. : ¿Sabes? es la primera vez que eres amable conmigo, casi tenía miedo de venir aquí.
--- J. W. : ¿Y por qué lo hiciste?
--- E. M. : Pues yo ... quería hacerte una pregunta.
--- J. W. : Claro, adelante.
--- E. M. : Sam ... ¿cómo te gusta besar?
--- J. W. : ¿Cómo? ¿que cómo me gusta besar?
--- E. M. : Eso he dicho, cómo te gusta besar.
--- J. W. : ¿De qué estás hablando?
--- E. M. : De besar ..., ya sabes... ¡Un beso! ... ¿cómo te gusta?, ¿te gusta lento?, ¿te gusta rápido?, ¿prefieres besar a la chica o que te bese ella a tí?, ¿cómo te gusta?
--- J. W. : ¡Qué tontería!
--- E. M. : ¡¿Una tontería?! ¡Te pregunto cómo te gusta besar y dices que es una tontería! ¿no te han besado nunca ?
--- J. W. : ¡Claro que me han besado!
--- E. M. : Entonces, ¿por qué es una tontería?
--- J. W. : Porque ... porque es una tontería estar aquí hablando de eso.
--- E. M. : Pues claro que es una tontería estar aquí hablando de eso. Vamos a hacerlo y salir de dudas, ¿te gusta así?

(............)

--- J. W. : Hay mucha gente que puede pasar ...
--- E. M. : O te gusta más lento ... así ...

(............)

--- E. M. : Creo que te gusta más lento ... ¿quieres probar de nuevo para asegurarte?
--- J. W. : Dallas, creo que he llegado al límite de mi aguante.
--- E. M. : Y ... ¿qué vas a hacer?

martes, 23 de junio de 2009

Shara (Naomi Kawase, 2003)


Naomi Kawase, nacida en Nara (Japón), lugar geográfico en el que transcurren todas sus películas, en 1969, es una cineasta con un universo propio y un estilo personal que ha paseado con maestría tanto en el documental como en la ficción. Algo cada vez más difícil de encontrar en estos tiempos posmodernos tan dados al reciclaje, el remake, la versión, la cita, la referencia ...
La presencia del duelo, la muerte, la pérdida, y su peso en las relaciones familiares son temas recurrentes en su filmografía. En Shara nos narra el renacimiento de una unidad familiar tras la desaparición de uno de los dos hijos gemelos. El plano secuencia, generalmente en travelling cámara en mano siguiendo a los personajes, es la figura de estilo predominante. Uno de esos suntuosos planos secuencia inicia la película. La cámara husmea curiosa unas estancias semioscuras hasta que oimos unas voces infantiles, y cuando el objetivo sale hasta la luz de un patio descubrimos que pertenecen a dos niños gemelos, Shun y Kei. De repente ambos echan a correr y la cámara tras ellos persiguiendolos en una carrera lúdica sin rumbo predeterminado hasta que sorpresivamente al girar una esquina Shun descubre que su hermano Kei se ha esfumado. Un largo fundido a negro nos lleva a cinco años después.
Kawase filma con sensibilidad y delicadeza la zozobra y el vacio que deja en esta familia la ausencia de Kei, dejando de lado la exteriorización del drama, desde la contención emocional tan característica de la cultura japonesa. Veremos como cada personaje interioriza su dolor y las tensiones que se producen entre la vida cotidiana y el recuerdo. Reiko, la madre, interpretada por la misma directora, está embarazada y utiliza gran parte de su tiempo ocupándose del huerto de la casa. Taku, el padre, se vuelca en la organización del Festival Basara, una fiesta popular. Shun, el hijo que aún no ha superado el trauma, trabaja en un retrato de su hermano desaparecido y mantiene una relación con Yu, la hija de una vecina. Cuando la vida parece volver a fluir la policía descubre el cadáver de Kei, y aquello que había estado aletargado durante tanto tiempo, vuelve a salir a la superficie. La trágica noticia les obligará a enfrentarse cara a cara con ese vacío que pretendían ignorar. Shun, al enterarse, reacciona queriendo huir, pero Taku pretende que afronte la dolorosa realidad y en un violento abrazo logra inmovilizarlo y calmarlo.
Una secuencia decisiva para hacer palpable este reajuste familiar es la que representa el cartel de la película, las bellísimas y emocionantes imagenes del desfile del Festival Basara:




Taku y Shun forman parte del dispositivo de seguridad que está entre los danzantes y el público que se agolpa en las aceras. Yu baila al frente de uno de los grupos un ritmo repetitivo y tribal con una mirada desafiante que es a la vez celebración y liberación. De repente un aguacero tropical hace acto de presencia pero la danza continúa. La Naturaleza se suma al festejo y los cuerpos se empapan de lluvia y de luz. Taku y Shun se unen exultantes al baile libres por un momento del peso que soportan. La danza como catarsis, un momento de purificación ante la música y la lluvia que transmite plena felicidad, una descarga de los demonios que atormentan al alma.
Hay momentos en Shara que transmiten una viva esperanza en el futuro. Hay cosas que se tienen que olvidar, otras ya se han olvidado, pero hay algunas que nunca se deben olvidar aún cuando se dejen atrás.
¿Y qué puede inspirar mayor esperanza hacia el futuro que un nacimiento? La escena del parto, hermosamente filmada, viene a ser el manantial por el que fluyen todas las líneas que se han ido haciendo presentes en Shara. Las manos se aprietan unas con otras, las respiraciones se acompasan, no hay gritos, todo es natural. Las miradas vuelven a mirarse cara a cara. Cuando el bebé sale de las entrañas de Reiko unas lágrimas liberadoras surcan las mejillas de Shun. La cámara, curiosa e inquieta, quiere ser uno más del grupo que atiende a la parturienta. Una vez que el bebé ha llegado al mundo esa misma cámara se torna pudorosa y discreta, y abandona despacio al grupo, otra vez con un travelling, avanzando por pasillos y estancias mientras vuelve a oirse fuera de campo la conversación inicial entre los dos hermanos cuando eran niños. La cámara sale a la calle y encuadra el cielo y de ahí sigue fluyendo en un largo plano aéreo que, poco a poco, sube de altura y se va alejando de la laberíntica ciudad de Nara. Shara nos ha llevado de la oscuridad a la luz, como las palabras que traza en tinta Taku.

lunes, 22 de junio de 2009

Miradas: Vidas rebeldes (The Misfits, John Huston, 1961) (III)

(Henri Cartier-Bresson)

(Inge Morath)


(Henri Cartier-Bresson)

(Eve Arnold)

(Eve Arnold)

viernes, 19 de junio de 2009

Shu Qi. Made in Taiwan.





















Filmografía seleccionada:
2009 Look for a Star (Wai Keung Lau)
2007 Blood Brothers (Xiaogand Feng)
2005 Tiempos de amor, juventud y libertad (Hou Hsiao-Hsien)
2004 The Eye 2 (Oxide y Danny Pang)
2002 Transporter (Corey Yuen, Louis Leterrier)
2001 Millenium Mambo (Hou Hsiao-Hsien)
1998 The Storm Riders (Wai Keung Lau)

martes, 16 de junio de 2009

Una de John Wayne.





Marion Michael Morrison era un fornido mozo de 18 años criado en California que servía para todo en los estudios Fox. Podía hacer de carpintero construyendo atrezzo, cuidar de los caballos que actuaban en los westerns o transportar decorados al set. Así, no fue nada extraño que en una de John Ford se dejara ver como extra. De ahí a ser actor de reparto del estudio con el nombre de Duke Morrison (por eso luego se le conocería con ese mote) no había más que un paso.



En 1930, a la tierna edad de 23 años, el muchachote de Iowa tiene su primer protagonista con La gran jornada (Raoul Walsh). Le seguirán montones de westerns de Serie B rodados en muy pocos días, hasta que se le vuelva a cruzar en su peculiar caminar John Ford y le dé el personaje de Ringo Kid en La diligencia (1939) punto de inicio de su viaje a los cielos del género americano por antonomasia. John Wayne será a partir de aquí El Hombre del Oeste, como el título de aquella película de Anthony Mann con Gary Cooper. De limitadas cualidades interpretativas pero de una solvencia ilimitada ante una cámara, el Duque es el héroe varonil, aventurero y machista cuyo contexto está formado por verdes praderas, cielos inmensamente azules, desérticos territorios, ríos bravos .... En ellos pasea su imponente figura y su extraña forma de andar. Como icono del western debe su figura al maestro y amigo Ford (Three Godfathers, 1948 ; Fort Apache, 1948 ). Ese héroe de una pieza -el jinete aventurero o el soldado del Séptimo de Caballería- irá evolucionando paso a paso hacia personajes más rugosos. Con el tiempo las epopeyas serán menos heroicas, los héroes se cansan de serlo. Y en eso llegamos a Centauros del desierto, indiscutible obra maestra fordiana en la que ya no hay héroes sin aristas, o mejor dicho, no hay héroes. Ethan, el vaquero de la camisa a cuadros rojos y blancos, es un desarraigado, un racista, un ser lleno de odio y sed de venganza, un apátrida condenado a vagar. Es ésta una película de cambio, de ruptura, sin la cual no se hubiera podido llegar a El hombre que mató a Liberty Valance (1962) en la que John Wayne asume una imagen hermosamente legendaria. Pero Duke podía ser también un hombre tranquilo, un yankie en Irlanda en busca de sosiego, en la arcadia del Innisfree soñado por su colega Ford.




El otro gran cineasta que extrajo de Wayne pepitas de celuloide fue el maestro Hawks. Don Howard le encomendó una de sus mejores interpretaciones en Río Rojo (1948) y aportó su sabiduría al tono crepuscular y nostálgico de los papeles del Duque en sus últimos años en la profesión. Río Bravo y El Dorado son elegías a un tiempo que está dando sus últimos coletazos y Hawks sabe filmarlo con suave sarcasmo y fina melancolía.

John Wayne no tiene matices. Es un actor que es un género en sí mismo, y ha sabido triunfar con la complicidad que ha planteado desde el principio de su carrera con el público. Ya sea cine bélico, comedias de aventuras como las deliciosas Hatari y La taberna del irlandés, o un melodrama militar como Escrito bajo el sol, los espectadores desde los años 30/40 han sabido cómo era una película de John Wayne. Ideológicamente el Duque es también un hombre sin matices representante de esa derechona patriotera que venera a gente de la calaña de los Bush, papá e hijo. Pero mejor nos quedamos con el personaje antes que con la persona, donde esté la leyenda ¿para qué perder tiempo con la realidad?

Y de qué otra manera podría terminar su filmografía sino con un film titulado El último pistolero, un evocador canto de sirena de un género, una manera de actuar y filmar que ya eran pasto de la Historia.