viernes, 1 de enero de 2010

En torno a la crítica de cine.



Desde la estupenda La Mirada de Ulises de Julio R. Chico rescato esta interesante reflexión sobre el cine y la crítica.


1. ¿Existen presiones o intereses por parte de las distribuidoras o productoras de cine a los críticos de cine para que éstos tengan una buena opinión sobre las películas?

De manera análoga a como puede suceder en otras profesiones, en la crítica cinematográfica puede haber “presiones” para que se opine en un sentido u otro al hablar de una película, pero no es normal que sean explícitas y directas –aunque todo cabe–, pues nuestra cultura de libertad e independencia no lo permitiría: sería una injerencia inaceptable. Sin embargo, de manera tácita y sibilina es indudable que hay una inclinación natural a apoyar aquellas afines ideológica o empresarialmente al medio para el que uno escriba, o una inclinación para actuar según la oportunidad –algunos lo pueden calificar de prudencia– y no criticar negativamente el film de una distribuidora que está incluyendo publicidad –sosteniendo, por tanto– en el medio en cuestión, etc… Es la censura económica que el modelo industrial impone, y que acaba siendo más determinante que la política o ideológica, siempre tan denostadas… A la vez son muchos los que se ven “obligados” a hablar bien de tal película por la propia estabilidad laboral, por la continuidad de una relación profesional o de amistad –en cierta medida, a los amigos se les hace favores…– o por otros motivos.

Hay también otro tipo de presión que no viene de las distribuidoras o medios, sino del propio “ambiente profesional”, pues aunque muchos o todos pueden creer –o hacer creer– que se guían por su único criterio personal, la realidad es que de unos a otros se trasmiten clichés, tópicos o calificativos… que se repiten hasta la saciedad. Se mira mucho “lo que dice el de al lado”, unas veces inconscientemente y otras porque es más fácil remar a favor de la corriente, y al final resultan críticas sin color, sin coherencia, sin autenticidad. Por tanto, es indudable, que hay “auto-presiones” o “autocensuras”… tan determinantes como las que puedan ejercer quienes tienen la sartén por el mango.
Por otra parte, en estos últimos años está apareciendo la crítica ejercida desde los blogs y webs, ámbito en que, si se hace de manera rigurosa –no simples opiniones–, puede ofrecer un margen de libertad mayor al estar “fuera de la industria”. Lógicamente, esto volverá a quedar desvirtuado en la medida en que el dinero –publicidad– invada este ámbito.


2. ¿La critica de cine es también información o sólo un género de opinión?

Toda crítica debe partir de una información previa y objetiva sobre la que se apoye la labor de análisis, pero lo específico es incluir una óptica subjetiva desde la que se elabore esa aproximación al trabajo cinematográfico. Es decir, es necesario partir del texto fílmico y de la información que se tenga sobre el género, sobre el director, sobre el tema… para después elaborar un trabajo crítico personal, y justificarlo con razonamientos que el lector pueda seguir y que dejen ver la coherencia interna de la obra. Fijándose en un aspecto u otro, realzando un logro o un defecto, la crítica adquirirá un sabor y un derrotero particular… pues habrá críticas estructuralistas o semióticas, históricas o estéticas, antropológicas o morales, formales o de contenidos… y cada lector elegirá aquella más acorde a sus planteamientos.
Con lo anterior, queda claro que una crítica no es una mera opinión subjetiva, y mucho menos un comentario de gustos y preferencias. No es tampoco solo una “opinión fundada de alguien que ha visto mucho cine”, sino que debe tratar de acercarse a la película con honradez y un sentido ético, aparcando sus tendencias y prejuicios, para intentar desentrañar lo que el director (productor, guionista…) nos han querido decir y el modo en que lo han intentado, si llega al espectador porque sabe comunicar, si construye un guión con el tempo adecuado (lento o trepidante, según lo exija la historia o el género) y con una construcción de personajes cuidada, una ambientación… Lógicamente, cada género o película nace con unas pretensiones y no a todas se les debe/puede pedir lo mismo…, por lo que también habrá que tener en cuenta si consigue lo que buscaba, para qué tipo de público va dirigida, etc…


3. ¿Qué características debe reunir un buen crítico de cine?

En parte ya está respondido con el comentario anterior: al crítico hay que exigirle preparación rigurosa en lo que es la historia del cine y los mecanismos del lenguaje de la imagen, un conocimiento –al menos teórico– de los elementos de la estética cinematográfica y de las profesiones que se citan al construir una película –para poder después analizar cada aspecto, para valorarla en un despiece orgánico–, y una sensibilidad para enfocar los aspectos artísticos y los contenidos que se traten.
Pero sobre esa base humana y cultural, o mejor dicho por debajo de ella, el crítico debe tener una actitud ética y honrada, y decir lo que piensa acerca de la obra que tiene delante, parándose a pensar que detrás hay mucha gente que ha tratado de trabajar concienzudamente… y que debe ser respetada en los comentarios que se hagan, al menos en los modos en que se les critica. Por eso, no se pueden obviar los logros que tenga o los intentos por alcanzarlos, como tampoco darle la “estocada” con frases redondas y contundentes que solo reflejan arrogancia y espíritu destructivo en quien las hace.

Una buena crítica debe contemplar las pretensiones de la cinta y su consecución, la elección y coherencia de las formas para transmitir un contenido determinado, los distintos aspectos artísticos e interpretativos que se dan en ella. En mi opinión, también debe considerar si la película recoge actitudes humanas –también en la animación, en la fantasía o en el cine no realista– pues el cine es una obra hecha por hombres para hombres… y por tanto debe encerrar ese espíritu o interioridad, aunque sea bajo la apariencia de animales, extraterrestres, o individuos deshumanizados. El cine no debe perder de vista que su protagonista es el hombre y que está a su servicio –descanso y distracción, emoción y enriquecimiento, disfrute de los sentidos y reflexión…–, y por lo tanto dotar a sus personajes de resortes que el hombre esconde para ser feliz y libre, pedir perdón y rectificar, redimirse… Lógicamente, esta perspectiva será diferente según el género o el estilo de cada film, pero la comedia ligera o la de acción también deben ser reflejo del ser y actuar humano.


4. ¿Existen especializaciones dentro de la crítica de cine en cuanto a géneros de películas (terror, comedia, acción, animación…)?

Actualmente la especialización es una necesidad en todos los campos del saber, y también en el cine. Pero la vida impone a veces que se tenga que hablar de casi todo, tener que criticar todo tipo de películas… y cada una tiene sus códigos, su lenguaje, sus pretensiones… e incluso su público por edades. Aunque, como he dicho antes la crítica debe distanciarse de los gustos y las aficiones, es cierto que uno “se especializará” en el tipo de cine que le gusta… porque le interesa más y sabrá más de él.
En todo lo dicho hasta ahora, también hay que distinguir entre una crítica especializada –para entendidos, profesionales o incluso cinéfilos– y la crítica del periódico sobre los estrenos del fin de semana, entre una crítica breve de un par de párrafos y otra que cuenta con mayor espacio para desarrollar ideas… Aparte quedan, lógicamente, otros estudios de análisis e investigación, aunque puedan contener elementos críticos.


5. Hoy en día cualquiera puede ser un crítico de cine en los blogs personales o redes sociales ¿Corre peligro el género?

Pienso que no es bueno hablar de “peligros” sino de oportunidades que ofrece un nuevo medio. Aunque el calificativo de “crítico” no debe aplicarse unívocamente de todo el que escribe sobre cine, es cierto que con los espacios de internet hay más críticas de cine, y por tanto un número mayor de cosas prescindibles porque aportan poco… a la vez que también aparecen nuevas firmas que mejoran el nivel de la crítica. En la diversidad de puntos de vista –siempre que tengan calidad, rigor y ética– se encontrará una mayor riqueza, y esa “democracia de la crítica” dejará a cada uno en su sitio: los que no tengan valor se caerán ellos mismos de la red. Ya he dicho antes, por otra parte, que los blogs y webs son además una ocasión ideal para ejercitar esa libertad –con respeto y seriedad–, sin coacciones ni restricciones de poder adquisitivo, y eso es muy saludable.