viernes, 1 de octubre de 2010

Mystic River (Clint Eastwood, 2003).





En su camino hacia la canonización como El Último de los Clásicos, Clint Eastwood nos dejaba en 2003 la que es, en opinion del que escribe, su obra cumbre y una de las mejores películas del cine norteamericano de lo que llevamos de siglo XXI.
Tomando como base la novela de Dennis Lehane, el director de Sin perdón nos ofrece un intenso drama negro impregnado de pesimismo y fatalismo, sobre la violencia, que contamina cual células cancerígenas, una comunidad en los suburbios de Boston junto al río que da título al film.
Tres amigos (Jimmy, Dave y Sean) quedan marcados para siempre por un hecho violento ocurrido cuando comenzaban a adentrarse en la adolescencia: Dave es raptado, en presencia de sus dos amigos, por dos hombres y es violado mientras está recluido unos días hasta que escapa. Ese acontecimiento dejará profundas huellas en la víctima de la agresión, en sus amigos y en la comunidad que ha tenido que organizar su convivencia con el recuerdo de lo innombrable. 25 años después se reencuentran debido a otra tragedia, un acto criminal que actualiza en presente los incidentes pasados.
Mystic River es una tragedia "americana", una historia de inocencia perdida, de amistad rota y de venganza inútil. Una película de naturaleza sombría en la que, como en Sin perdón, la violencia es retratada como algo innato a una sociedad, de una maldita fatalidad que carcome el entramado social. La película lo ejemplifica en esa necesidad de "proteger a los nuestros" por encima de la Ley y por cualquier método, que es aceptada y encubierta por la familia y la comunidad y hasta por los mismos representantes del orden.El director empatiza y comprende a sus tres atormentados y atrapados personajes principales, interpretados de manera soberbia por tres grandes actores: Tim Robbins (Dave), impresionante, transmite la indefensión y el dolor que arrastra su personaje, víctima predestinada, como un muerto en vida (ahí está la cita al Vampiros de John Carpenter); Sean Penn (Jimmy) que encarna al padre de la muchacha asesinada está superlativo en un papel de amplios registros, como el hombre condenado a retomar sus modos de delincuente y convertirse en verdugo y que es visto por su esposa (Laura Linney) como un "rey" en un universo que tiende a repetirse; Kevin Bacon es Sean, el policía que debe resolver el caso en el que sus amigos de infancia están implicados a la vez que debe manejar una crisis de pareja.
En cuanto al estilo,Eastwood adopta un tono grave y sombrío, sin golpes de efecto, que se apoya en los pequeños detalles, en los sentimientos reprimidos, en decisiones terribles expresadas sin añadidos dramáticos. El relato se articula con el habitual clasicismo marca de la casa del cineasta, su gusto para el encuadre y la duración precisa de los planos, siempre puesto al servicio de una narración efectiva y funcional. El director se sirve de la investigación policial para organizar el relato alternando los puntos de vista de los tres protagonistas principales. Pero Mystic River es más una meditación moral que un thriller policial sobre la resolución de un caso. A Clint Eastwood le interesa más la refelexión que la acción.
El film se abre y se cierra con dos símbolos de América. Comienza con una conversación sobre béisbol y finaliza con el desfile del Columbus Day , celebración de los orígenes de la nación americana. Lejos de ofrecer ninguna lección moral, el ambiguo e incómodo final otorga densidad al film y confirma que estamos ante una obra de visión imprescindible para entender el cine y la sociedad del siglo XXI.

1 comentario:

troyana dijo...

Me encantó esta película,Clint Eastwood es un monstruo de la dirección,aquí te dejo el enlace de la entrada que en su día le dediqué:
http://historias-troyanas.blogia.com/2004/091401-mystic-river.php
saludos!