lunes, 11 de abril de 2011

Cuando se estrena poco, tarde y mal (...leído en el blog Cinoscar & Rarities).

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Una vez más, Xavi Vidal da en el clavo en su blog Cinoscar & Rarities con esta reflexión sobre la distribución de cine en España:


El otro día una amiga me comentó algo que resultó totalmente inspirador. Se quejaba de que el sistema de estrenos en las salas está descompensado. Asegura que no puede ir al cine en enero porque en ese mes tiene exámenes, con lo que se pierde casi todas las películas de la temporada de premios. Sí tiene tiempo de ir al cine en verano, pero cuando el calor aumenta el buen cine se esconde, agacha la cabeza, y mi amiga se queda sin buenas propuestas en cartel. ¿Qué le decimos? Ella comentaba que la temporada de premios, nacional e internacional, debería ser más larga, pero eso no tiene ningún sentido: si se trata de valorar lo mejor de un año, poco valor tienen unos premios que se entregan a mitades del año posterior (eso es lo que hacen en Italia con sus David de Donatello, y quizás por eso a nadie le interesan esos galardones). Con ello los premios perderían todo su atractivo y su función promocional y de referente cultural. Pero sí es verdad que en abril no hay nada que llevarse a la boca, y que los anteriores meses fueron un goteo constante de grandes estrenos. Aunque no todo lo bueno se premia, ni todo lo que se premia es bueno. Por eso simpatizo con mi compañera al ver que las francesas Mademoiselle Chambon, Potiche y El último verano se han estrenado en España la misma semana, todas, en pack. Algo incomprensible. Entre las tres suman 5 nominaciones a los César. ¿No creen que es una indecencia? ¿Qué sucedería si en Francia se estrenaran el mismo viernes También la lluvia, Pa Negre y Balada triste de trompeta, nuestras películas insignia de la temporada? ¿Por qué se han estrenado al unísono Sin límites, Soy el número cuatro, Furia ciega y La legión del águila, las cuatro (¡cuatro!) con un target similar, con una propuesta de acción similar y parejas posibilidades de triunfar en taquilla? Luego se preguntarán por qué todas han cosechado cifras mediocres. Si En un mundo mejor y La vida de los peces lograron una buena entrada en el ranking es porque en su semana sólo se estrenaban dos películas más (la competencia, por lo tanto, era poca). Vaya, que se estrena poco, tarde y mal. Y algunos productores y distribuidores parecen contentos viendo cómo el enemigo está en casa, cómo se tiran piedras a sus mismos tejados. No me extraña que mi amiga opte por las descargas. Será ilegal, pero también lo más sensato mientras nadie ponga orden al tráfico de estrenos.

El otro día leía la reseña de un crítico de cine: 'el problema es que somos muy pocos los que vemos más de 100 películas de estreno al año'. ¡Cuánta razón! El espectador medio va al cine y visiona lo que le echen. Si la mayoría de los mortales va a ver una película en concreto o decide qué ver delante mismo de la taquilla, ¿cómo podemos pedir a ese conjunto que se rebele contra esta sinrazón de estrenos? Quienes deciden lo que estrena no sólo no tienen en cuenta el factor artístico, ya que también fracasan en lo económico. Eso explica, aunque sólo sea en parte, la siempre irregular situación del cine español. Si somos un país pequeño, si sabemos lo que se está rodando, se ha rodado y se rodará, ¿por qué no diseñar un calendario de estrenos coherente (en la medida de lo posible), de forma que nadie compita contra nadie y que el público fiel a nuestro cine (que lo hay, aunque a muchos les pese o digan lo contrario) tenga motivos para asistir a las salas de forma constante pero sin 'overbookings'? Quien sea, no sé si los señores de la Academia o los de las productoras/distribuidoras (o aún mejor: todos juntos), deberían por una parte respetar el público y por otra organizar estrenos que no sean ni técnicos ni suicidos bancarios. Eso es lo que hacen las televisiones generalistas al diseñar sus parrillas, ¿no? ¿Cómo se quiere aspirar a que ¿Para qué sirve un oso? sea un éxito de taquilla si el seguidor de las comedias nacionales se ha quedado sin blanca y contento tras Torrente 4? Lo peor de todo es que las cifras de ¿Para qué sirve un oso? no son ni muy buenas ni muy malas (algo más de 400 mil euros de recaudación en 3 días). Hasta el más ciego es capaz de percatarse que, más que malas o buenas cintas, hay mejores y peores semanas para estrenar una película. Lo mismo explica que Mademoiselle Chambon y El último verano hayan recaudado lo mismo con un número de copias idéntico y los mismos días en cartel.





Nueva noticia para la reflexión: los Cines Alexandra Kaplan de Barcelona, fieles a la versión original, cierran sus puertas. Son malos tiempos para el cine en general y el subtitulado en especial. Aunque no viva en una capital de provincia de las dimensiones de Barcelona (y por lo tanto, con su oferta cultural), sólo hace falta seguir la rutina de estrenos y los datos de taquilla para darse cuenta de que hay películas que sólo deberían lanzarse con pocas copias y en centros urbanos determinados. Y aquí es el propio bloggero el que se está hiriendo de muerte a sí mismo. Pero inspira lástima, por no decir ternura, el responsable del cineclub de turno que intenta levantar un proyecto para defender el buen cine y luego no consigue que las cuentas cuadren. ¡Ah! Y muchos programadores de esos cineclubs no pueden acceder a determinadas copias de determinadas películas porque las distribuidoras, enemistadas entre ellas, no quieren que una película esté al mismo tiempo en las salas comerciales y en los cineclubs minoritarios. Por lo tanto, cuando el esforzado organizador ha conseguido los rollos de la película deseada, su audiencia potencial ya se ha descargado la película. Y ojo: si la ha descargado con buena calidad es porque esas películas llegaron ya con sumo retraso en las salas ordinarias, y entonces resulta muy fácil mezclar imágenes de dvds de otros países con subtítulos caseros o audio en español (este sí, registrado a escondidas en el cine). La crisis del cine, pues, además de externa, es interna: el cinéfilo se siente desamparado, y el mero visionador de películas también. La burocracia nos aplasta, como al protagonista de Buried. Un dato para acabar: respecto 2000, en 2010 se estrenaron un 10% menos de películas. Ya adivinarán qué cintas son las que no han llegado a España, de las que se ha decidido prescindir sin consultar a nadie. Lo dicho: poco, tarde y mal. Y aún irá a peor. . . .


Xavi Vidal

1 comentario:

Xavier Vidal dijo...

Gracias por el linkeo! Saludos!