martes, 30 de diciembre de 2008

Secretary (Steven Shainberg, 2002)


Lee, recién salida de una institución de salud mental debido a sus tendencias autolesivas, encuentra trabajo como secretaria para un abogado con el que descubrirá los placeres del sadomasoquismo.
Lee es Maggie Gyllenhaal y James Spader es el abogado en Secretary, ácida y cinica variante de la guerra de sexos, una vuelta de tuerca al socorrido esquema de la comedia romántica: chica encuentra chico - chica pierde chico - chica recupera chico. En el fondo, una hermosa y nada convencional historia de amor entre dos solitarios que se sienten complementarios.
No se trata, como pudiera dar pie una lectura literal del cartel, de un relato sobre la fantasía masculina de sumisión de la mujer, al fin y al cabo, el guión viene firmado por una de ellas, Erin Cressida Wilson, que le da el tono irónico necesario a este retrato despiadado (y a veces divertido) de las relaciones de pareja.
Maggie Gyllenhaal está estupenda en su papel de secretaria que descubre el placer en el dolor. James Spader, tan soso como siempre, vuelve a sentirse cómodo en uno de esos personajes con una concepción un tanto bizarra del sexo. Recordemos su voyeur impotente de Sexo, mentiras y cintas de vídeo o el obseso de los accidentes de tráfico de Crash.