miércoles, 24 de diciembre de 2008

Val Lewton, un productor "autor".


En la época del sistema de estudios de Hollywood, el productor podía ser también considerado "autor", y de haber sido analizada una política de autores desde el punto de vista del productor, Val Lewton sería un caso paradigmático, aún situandose en los márgenes de la serie B.

Vladimir Ivan Leventon había nacido en Yalta (Rusia) en 1904. Tras divorciarse de su padre y emigrar a América, su madre cambió el apellido por el de Lewton. Durante dos años estudió periodismo en la Universidad de Columbia y luego se ganó la vida escribiendo artículos en periódicos, relatos breves, poesía. De ahí a publicar sus propias novelas sólo hubo un paso.

David O. Selznick se fijó en él y le ofreció el trabajo de adaptar la novela de Gogol "Taras Bulba" . El proyecto no cuajó, pero Lewton tuvo buena sintonía con Selznick, quien lo contrató como editor de historias, puesto en el que estuvo entre 1934 y 1942. En este último año entró a trabajar en la RKO dirigiendo su unidad de producción de películas de terror bajo la supervisión de Charles Koerner, el jefe de producción de los estudios. Fue idea de Koerner el que el tema de la primera película de Lewton fuese el miedo a los felinos, para lo que ya había elegido un título, La mujer pantera (Cat People). El productor colaboró estrechamente con el director Jacques Tourneur quien se ciñó al escaso presupuesto y aceptó las sugerencias de Lewton, marcando las bases de una poética de la sugerencia en la que la utilización de la puesta en escena, la luz y el sonido, eran vitales para llegar al terror. Sugerir antes que mostrar sería su lema. La mujer pantera se estrenó en 1942 después de 4 semanas de rodaje. Costó 134000 dólares y recaudó más de cuatro millones.

Las otras dos producciones del tándem Lewton-Tourneur se ajustaron a ese mismo modelo, rodajes de menos de un mes, presupuestos no superiores a 150000 dólares y enorme rentabilidad. Yo anduve con un zombie (I walked with a zombie, 1943) partía de un relato que el estudio había adquirido principalmente porque el título les pareció atractivo y comercial. Se trata de una historia de vudú, muertos vivientes, y amores imposibles, un cuento gótico en las Antillas de estilo sosegado y pictórico, poseedor de unaperturbadora poética.



El hombre leopardo (The Leopard Man, 1943) partía de una adaptación de la novela de Cornel Woolrich "Black Alibi" cuya historia poco tenía que ver con el tipo de terror que le interesaba a Val Lewton. Un leopardo escapa de un zoo y provoca varias muertes, pero el verdadero asesino es un hombre.

Del departamento de montaje de la RKO salieron dos directores que continuaron dando excelente rendimiento a la unidad de producción de Val Lewton: Mark Robson, ya familiarizado con su sistema de trabajo, pues había sido el montador de las tres películasde Tourneur, y Robert Wise, que coincidió en la mesa de montaje con Mark Robson en "Ciudadano Kane" y "El cuarto mandamiento". La séptima víctima (The Seven Victim, 1943) dirigida por Mark Robson es la película más personal de Lewton, una historia terrorífica sobre cultos satánicos en el Nueva York contemporáneo cuyo protagonista es un poeta del Greenwich Village de orígenes literarios similares a los del propio Lewton. En La maldición de la mujer pantera (The curse of the Cat People, 1944) de Robert Wise, Val Lewton se implicó a fondo, y partía con la ventaja del éxito de su antecesora, pero una lectura psicoanalítica impuesta por el propio productor diluía el potencial misterioso de la historia. Ni el público ni el estudio supieron apreciar este trabajo. Lewton acudió a una adaptación literaria en su siguiente proyecto, El ladrón de cuerpos (The Body Snatchers, 1945) con la dirección de Robert Wise, según el relato de Robert Louis Stevenson, en la que incluso escribió el guión bajo seudónimo (Carlos Keith). Protagonizada por dos iconos del género, Boris Karloff y Bela Lugosi, es una muestra prototípica del modo de hacer de Val Lewton, con su característico look visual, esa atmósfera opresiva fruto de la contrastada fotografía en blanco y negro (Robert De Grasse) y a los decorados de Albert D'Agostino y Walter E. Keller.

La isla de los muertos (Isle of the Dead, 1945) -dirigida por Mark Robson- acontece en 1912 durante las guerras balcánicas en el escenario de una isla en la que varios personajes quedan bloqueados al extenderse un brote de peste. La película -inspirada por el cuadro Isle of the Dead de Arnols Böcklin- adopta unas tonalidades fúnebres, de inquietantes claroscuros y atmósfera claustrofóbica, tenebrista, aunque se echa en falta un toque más personal, presente en los films de Lewton con Tourneur.

Como la anterior Bedlam (Mark Robson, 1946) está protagonizada por Boris Karloff, aquí como el sádico director de un manicomio en el Londres de 1761. La última de las películas de terror de Lewton para la RKO es un film claustrofóbico y a la vez muy pictòrico, ya que la historia se inspira en el cusdro del mismo título de William Hogarth y en los cambios entre secuencias aparecen planos de varios cuadros y grabados de la época.

Al finalizar la 2ª Guerra Mundial el tipo de cine que representaba Val Lewton ya no era del agrado del público. La gente prefería westerns o musicales de temáticas más ligeras y alegres. Además apareció la tendencia a rodar fuera e estudi, en escenarios naturales, buscando mayor realismo.. A la muerte de Charles Koerner, Val Lewton dejó la RKO para fichar por Paramount donde produjo My Own True Love (Compton Bennett, 1949) que pasó sin pena ni gloria. Luego firmó con la MGM con la que trabajó en Please, Believe me (Norman Taurog, 1950) insulsa comedia al servicio de Deborah Kerr que supuso un fracaso en taquilla. Para la Universal produjo en Technicolor el western Apache Drums (Hugo Fregonese). Era 1951 y ese año fue el de su muerte, después de haber sufrido dos infartos. Tenía sólo 46 años.