lunes, 4 de mayo de 2009

Y tu mamá también (Alfonso Cuarón, 2001)





Nada hacía presagiar siguiendo la trayectoria del director mejicano Alfonso Cuarón (México D.F., 1961) que su cuarta película fuera una propuesta tan interesante como libre y personal. Tras una ópera prima, Sólo con tu pareja (1991), en la que firma el guión junto a su hermano Carlos, que consigue un importante éxito comercial en México, el cineasta se traslada al país vecino del Norte tras escuchar los cantos de sirena de Hollywood. Allí dirige La princesita (1995) y Grandes esperanzas (1998), impersonales muestras de cine mainstream. Después de Y tu mamá también se pone a los mandos de uno de los capítulos de la franquicia Harry Potter (Harry Potter y el prisionero de Azkabán, 2004), y de ahí pasa a la muy interesante Hijos de los hombres (2006), una parábola política basada en el libro de la escritora inglesa P.D. James de hondo calado intelectual y potente ritmo narrativo. Ciertamente irregular y un tanto extraña la filmografía de Alfonso Cuarón, pero que cuenta con dos películas importantes como son Y tu mamá también y Hijos de los hombres.



Y tu mamá también es la pelicula más personal de su director. En ella se involucra en la producción y firma a cuatro manos el guión con su hermano Carlos Cuarón como ya hiciera en su ópera prima. La acción del film comienza en México D. F. para adoptar después el formato road movie -un viaje iniciático y liberador hacia un paraíso incierto o una huida hacia adelante- acompañando a tres personajes (Gael García Bernal, Diego Luna y Maribel Verdú), un trío sentimental a través del cual la película nos habla -sin alzar la voz y sin ningún atisbo de trascendencia- de temas como el paso de la adolescencia a la madurez, la búsqueda de la identidad, la ilusión de encontrar algo parecido a la libertad, la fragilidad de los primeros amores, la crítica al machismo cotidiano incrustado en una sociedad, el sexo como elemento liberador y motor de la conducta.


Y tu mamá también viaja en tres planos narrativos, a la vez distintos y complementarios. Por un lado tenemos el argumento, el contenido de la película, ese viaje en busca de una idílica playa, aparentemente inexistente, llamada Boca del Cielo, que emprenden dos jóvenes amigos (Julio y Tenoch) a punto de dejar la adolescencia, y una mujer (Luisa) casada con un primo de ellos. Los objetivos del viaje son claros: para los chicos, una posible aventura sexual, para ella, la huida de su vida anterior. El viaje nos irá desvelando secretos y como en toda road movie que se precie nada volverá a ser igual para Julio, Tenoch y Luisa.

En un segundo plano aparece una omnipresente voz en off (Daniel Giménez Cacho)que va puntuando constantemente la acción. Una voz que interrumpe a veces, otras aporta datos, en ocasiones adelanta acontecimientos, siempre utilizando un tono irónico y a la vez comprensivo hacia los tres personajes principales. ¡Todo un hallazgo!.

Un tercer plano vendría a ser esa realidad de un país que se va filtrando levemente a través de breves pinceladas, de imágenes que vemos como las ven los tres viajeros desde las ventanillas del coche, a veces con curiosidad, otras con indiferencia, y que nos dejan una muestra de una sociedad en la que policías y militares son omnipresentes, donde la pobreza y la resignación campan a sus anchas, un país de tremendos contrastes.

Una divertida y amarga película, estupendamente interpretada por el trío protagonista (Gael García Bernal y Diego Luna ganaron el premio Marcello Mastroianni en el Festival de Venecia) que propone una visión sarcástica de una clase social acomodada y de toda una serie de miserias morales reconocibles, y que constituye una disección de la amistad y de los miedos a la homosexualidad propios del machismo más ancestral.