viernes, 21 de enero de 2011

La música del azar: Isobel Campbell & Mark Lanegan, "Ramblin' Man".




El proyecto musical de Isobel Campbell y Mark Lanegan parecía, en un principio, una unión forzada, a contracorriente, y ¡mira por dónde!, ya van por el tercer disco ("Ballad of the Broken Seas" 2006, "Sunday at Devil Dirt" 2008, y "Hawk" 2010) y siempre dentro de unas coordenadas de calidad y profundidad emocional. Dicen que en el escenario la química entre la pareja es nula (prácticamente ni se miran a la cara ni se hablan), aunque es posible que sea sólamente una pose.

El principal atractivo de la extraña pareja reside en la atracción de los opuestos. Opuestos son sus registros vocales, dulce y candoroso, Isobel la ex componente de Belle & Sebastian, arrastrado y cavernoso el de Mark, líder de los Streaming Trees. Algo así como La Bella y La Bestia, recurriendo al tópico más gastado.

El diálogo entre la voz etérea y y angelical de ella, y la garganta árida y desértica de él, funciona a la manera de un hipotético encuentro entre Nancy Sinatra y Tom Waits. El country se aparea con el folk y el blues, y las cuerdas ponen emoción al asunto en baladas oscuras de azufre y desierto.

Ramblin' Man pertenece al primer disco del dúo, titulado "Ballads of the Broken Seas" y tiene una onda rítmica muy a lo Tom Waits. Al parecer, Tom fue el primer candidato de Isobel para su proyecto musical (ella compone y produce en los tres discos).
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lunes, 17 de enero de 2011

jueves, 13 de enero de 2011

El hombre que no debía estar allí.

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El hombre de Laramie (Anthony Mann, 1955)
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  • Donald Crisp: Soy Alec Waggoman, del rancho Barb. ¿A qué viene esto?
  • James Stewart: ¡Que se lo diga su hijo!
  • Donald Crisp: Se lo pregunto a usted.
  • James Stewart: ¡Vaya a las lagunas de sal! ¡Allí encontrará 12 mulas muertas y 3 carros quemados! ¡Son de mi propiedad!
  • Donald Crisp: Nadie le mandó venir aquí.
  • James Stewart: ¡Pues estoy aquí Sr. Waggoman, y pienso quedarme! ¡Ya pueden ir haciéndose a la idea!
  • Donald Crisp: ¿Quién es usted?
  • James Stewart: No me conoce.
  • Donald Crisp: ¿Qué ha venido a hacer aquí?
  • James Stewart: Eso es lo que le interesa, ¿eh?. Pregúntelo con mejores modales.
  • Donald Crisp: No tengo por qué. Este pueblo es mío. Soy el dueño de todo lo que pueda recorrer en cualquier dirección en 3 días.
  • James Stewart: Sí, eso he oído. El territorio apache está a 1 día de caballo. ¿También es suyo?
  • Donald Crisp: No tengo problemas con los apaches. No quiero ladrones ni colonizadores sin escrúpulos, ¿qué es usted?
  • James Stewart: Ninguno de los dos.
  • Donald Crisp: Entonces, ¿qué es?
  • James Stewart: Vengo de Laramie.
  • Donald Crisp: Pues siga su camino, forastero. Pase por el rancho por la mañana y le pagaré lo que ha perdido.

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martes, 11 de enero de 2011

Aflicción (Paul Schrader, 1997).

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1998 fue un buen año para el escritor estadounidense Russell Banks (Massachussets, 1940). Dos películas- Aflicción y El dulce porvenir - basadas en sendas novelas suyas, se estrenaron aquel año, y vistas hoy, con la perspectiva del tiempo, pueden ser consideradas entre lo mejor que nos dió el cine en la última década del Siglo XX.
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Aflicción nos acerca al mejor Schrader, en otra de sus historias (guión propio sobre una novela que le va como anillo al dedo) en la que nos topamos con sus obsesiones recurrentes, con toda la densidad moral y la depuración estilística que le caracteriza. En ella encontramos esa búsqueda atormentada de una moral propia, la angustia ante la imposibilidad de canalizar de forma adecuada los sentimientos, asfixiados por férreas estructuras mentales, y la permanencia de una culpa esencial sólo superada por el acto último con el fuego redentor, una catarsis ritualizada a modo de purificación tras la cual queda la nada.
Wade Whitehouse (sonoro nombre para el personaje protagonista, un extraordinario Nick Nolte) es uno más en la galería de personajes atormentados recreados en la pantalla por el director de Mishima, un hombre solitario, un looser para sí mismo y para su comunidad que vive su calvario existencial como una olla a presión siempre a punto de estallar. Un individuo incapaz de escapar al destino familiar al que permanece aferrado como una maldición.
Film duro y sombrío, tremendamente pesimista, en el que la familia y el entorno juegan un papel castrador cuya única salida posible es la huida, representada por Rolfe (Willem Dafoe), el hermano menor de Wade.
Schrader filma el drama con una contención ajustada, dejando respirar lo necesario a los planos, haciendo del paisaje un apólogo moral de sus personajes, filmando ese blanco invernal de lugares nevados con una sensación de claustrofobia y encierro que agobia, llevando con elegancia formal el drama, de manera fluida y natural, hasta su desolador desenlace: la magnífica secuencia de Wade sentado en la casa paterna mientras al fondo, tras el cristal, las llamas devoran, sobre el fondo del inmenso manto de nieve, el cobertizo de madera donde está el cuerpo de su padre, es como un ritual antes del sacrificio. Después no quedará nada.
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Solo me queda recomendar también la otra adaptación de Russell Banks, El dulce porvenir, dirigida por Atom Egoyan, una emocionante y bellísima película sobre la ausencia y el dolor que produce, en la que el paisaje nevado tiene también su protagonismo.
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sábado, 8 de enero de 2011

Un sin techo, un gafapasta y Jean-Luc Godard.

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Leido en el blog de cine de Roger Morales i Puig, La Llanterna Màgica.
(La traducción del catalán al castellano es mía)
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" Domingo. Inmersos de lleno en las fiestas navideñas. El escenario, los cines Casablanca Kaplan. Unos cines que, por cierto, conservan aun un toque familiar que les hace parecer entre dejados y entrañables. Pero, vaya, éste no es el tema. No. En la cartelera dos películas: Cyrus de Mark Duplass y Film Socialisme de Jean-Luc Godard.
En la cola para comprar las entradas, 6 o 7 personas. Yo voy solo. Hay películas para las cuales no me atrevo a engañar a nadie para que me acompañe. Voy a ver la de Godard. Para que os hagáis una idea, esto es lo más comercial que ha hecho Godard en los últimos años. Mientras espero a que me den la entrada entra en el cine un ser extraño. Un sin techo con tres bolsas de plástico llenas de cosas en cada mano. Y por muy progres que seamos todos los que estamos en la cola, por muy progre que sea ir a ver una película al Casablanca, la reacción es de extrañeza, de incomodidad díría. ¿Qué hace éste aquí?
La cola avanza, cojo la entrada. Cuando llega su turno, el sin techo saca el dinero del bolsillo y coge una entrada. No sé si para ver Cyrus o Film Socialisme. Yo entro en la sala. Comienza la película y me olvido de él.
A mitad de película, mientras pienso que se ha de ser un cinéfilo muy militante para aguantar una película de Godard un domingo de fiestas, un modernogafapasta (yo que más que moderno soy pseudomoderno, aún no he dado el paso de comprarme unas gafas de pasta) no resiste más. Se levanta y abandona la sala. Yo aguanto hasta el final.
Acaba la película. Se ilumina la sala. Yo pienso en el por qué de todo lo que acabo de ver a través de la pantalla, pienso en si seré capaz de digerirlo y de sacar algo en claro. Me levanto. Y a la vez que yo lo hago, unas filas más atrás, se levanta el sin techo con sus bolsas de plástico.
Y no puedo evitar pensar que es increible ver como un sin techo decide gastar alguna de sus monedas en ver una película de Godard. Y no puedo evitar preguntarme qué debe pensar él cuando ve una de las últimas afirmaciones que hace Godard en su film: Cuando la ley no es justa, la justicia ha de pasar por delante de la ley. Y no puedo evitar pensar que si, como dice Angel Quintana, cada vez que Godard estrena una película, todo el cine, de golpe, envejece 20 años, este sin techo, con su gesto, seguramente, hace envejecer toda la sociedad, de golpe, 20 años.
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Roger Morales i Puig
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lunes, 3 de enero de 2011

Borden Chase, un guionista que nació con el siglo.

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En la obra del guionista Borden Chase está presente la épica de la colonización, el Bien y el Mal enfrentándose en una sociedad de pioneros pero también en el propio interior de sus torturados héroes. Se le tiende a encuadrar entre aquellos que contribuyeron a la renovación y evolución del western sobre todo por sus tres películas con Anthony Mann y James Stewart.
Antes de entrar en contacto con el cine trabajó en los trabajos más dispares, desde chófer de un gángster a obrero de la construcción del túnel Holland en Manhattan. Su formación como escritor comenzo en el Saturday Evening Post. De allí saldría el serial The Chisholm Trail que daría forma posteriormente a su guión para Río Rojo. Persona de carácter difícil que fue clave en la modernización del género americano por antonomasia, sería definido así por Howard Hawks: "No se contentaba con escribir una historia sino que quería enseñarte cómo habías de dirigirla."Naturalmente su relación con el director de El sueño eterno no fue buena sino todo lo contrario.
Es pues, de vital importancia la aportación de Borden Chase al western. Escribió para Mann y Stewart los guiones de Winchester 73 (1950), Horizontes lejanos (1952) y Tierras lejanas (1955). En ellas el guionista incidía en una inclinación, a veces paranoica, de un antihéroe cegado por el odio, la venganza y las amistades rotas. Según parece, se entendió muy bien con el director de Colorado Jim, aunque éste llegara a decir que "Borden Chase ha sido durante mucho tiempo mi guionista ideal, pero siempre trabajaba demasiado en la misma dirección." Chase diría en una entrevista: "Me gusta trabajar con Mann más que con cualquier otro director", aunque añadió sobre Tierras lejanas que: "Mann respetó fielmente lo que yo había escrito y ningún escritor puede quejarse de que filmen lo que ha escrito... pero yo habría querido más, habría preferido que alguien lo hubiese mejorado. Este es el trabajo de un director, no cambiar las palabras, sino añadirles ese pequeño algo... Pienso que no era justo que yo hubiese ganado 50000 dólares mientras que Mann ganaba 75000 por dirigirla. De la manera que la escribí, yo mismo hubiera podido dirigirla". Pues sí, Hawks tenía razón, y pese a las discrepancias que mantuvieron con el guión de Río Rojo, con este trabajo Borden Chase se consagró en Hollywood como escritor del Oeste con esa historia de rivalidad / camaradería, amor / odio entre dos hombres, Dunson (John Wayne) y Matt (Montgomery Clift). En el guión original el personaje de John Wayne debía morir desangrado tras cruzar el Rio Rojo, pero Hawks dijo: "El Duke no puede morir", y reescribió el final con un epílogo de comedia. Para Chase aquello era basura.
Su relación con Vidor en el magnífico western La pradera sin ley no fue mejor. Firmó también el libreto de otra estimable muestra del género, Veracruz (1954), dirigida por Robert Aldrich.
En la época del boom de la TV a principios de los 60 trabajo escribiendo episodios para las series Bonanza, El Virginiano y Daniel Boone. Pero Chase no solo escribía para películas del Oeste, suyos fueron los excelentes guiones para 3 películas de aventuras marinas: El mundo en sus manos (Raoul Walsh, 1952), Los gavilanes del estrecho (Raoul Walsh, 1953) y Su Majestad de los mares del Sur (Byron Haskin, 1954). En ellas aparecían, como en los westerns, personajes caracterizados por su espíritu aventurero e individualista.
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