
The Straight Story supone un paréntesis en la trayectoria de David Lynch, al menos en lo temático, toda vez que se aparta de los escenarios urbanos para rodar una especie de road movie a 10 km/h. cuya acción se sitúa en algun remoto lugar de la "América profunda", más concretamente entre Iowa y Wisconsin.
Alli donde Corazón salvaje era rápida, agitada, rock'n'roll, Una historia verdadera es lenta, contemplativa, country (a resaltar la magnífica banda sonora compuesta por Angelo Badalamenti). La película avanza al ritmo de su protagonista, Alvin Straight, y su viaje en una máquina cortacésped para reconciliarse con su hermano que ha sufrido un ataque al corazón. Lynch saca su paleta para pintar el paisaje norteamericano: planos aéreos de campos de maíz, los gamos (objeto de una peculiar escena muy "lynchiana" con la mujer que los atropella cada día), la tormenta, el viento llevándose el sombrero de paja del viejo Alvin, el cielo, la noche estrellada, pero también las bicicletas, los camiones, la maquinaria agrícola ... Referencias pictóricas siempre presentes en el cine de David Lynch que aquí tienden más hacia los paisajistas norteamericanos.
Pero no sólo de paisajes físicos trata Una historia verdadera. El viaje de Alvin está sembrado de encuentros que permiten que la palabra y la memoria se liberen en un fuego bajo las estrellas o en un bar de carretera. Los recuerdos de guerra, los pequeños grandes dramas cotidianos alrededor de su hija Rose (extraordinaria Sissy Spacek), las disputas pretéritas con su hermano (Harry Dean Stanton), se van haciendo dolorosamente presentes en este viaje a la vez físico y moral, exterior e interior.
Al final el cabezota Alvin se sale con la suya en contra de la opinión de todos, y a pesar de todos los obstáculos y contrariedades del camino consigue llegar junto a su hermano. En una emocionante secuencia llena de silencios y conversaciones aparentemente triviales, los dos hermanos se reconcilian y se preparan para la muerte.
Alli donde Corazón salvaje era rápida, agitada, rock'n'roll, Una historia verdadera es lenta, contemplativa, country (a resaltar la magnífica banda sonora compuesta por Angelo Badalamenti). La película avanza al ritmo de su protagonista, Alvin Straight, y su viaje en una máquina cortacésped para reconciliarse con su hermano que ha sufrido un ataque al corazón. Lynch saca su paleta para pintar el paisaje norteamericano: planos aéreos de campos de maíz, los gamos (objeto de una peculiar escena muy "lynchiana" con la mujer que los atropella cada día), la tormenta, el viento llevándose el sombrero de paja del viejo Alvin, el cielo, la noche estrellada, pero también las bicicletas, los camiones, la maquinaria agrícola ... Referencias pictóricas siempre presentes en el cine de David Lynch que aquí tienden más hacia los paisajistas norteamericanos.
Pero no sólo de paisajes físicos trata Una historia verdadera. El viaje de Alvin está sembrado de encuentros que permiten que la palabra y la memoria se liberen en un fuego bajo las estrellas o en un bar de carretera. Los recuerdos de guerra, los pequeños grandes dramas cotidianos alrededor de su hija Rose (extraordinaria Sissy Spacek), las disputas pretéritas con su hermano (Harry Dean Stanton), se van haciendo dolorosamente presentes en este viaje a la vez físico y moral, exterior e interior.
Al final el cabezota Alvin se sale con la suya en contra de la opinión de todos, y a pesar de todos los obstáculos y contrariedades del camino consigue llegar junto a su hermano. En una emocionante secuencia llena de silencios y conversaciones aparentemente triviales, los dos hermanos se reconcilian y se preparan para la muerte.
.
.
.







%2BCoraz%25C3%25B3n_%2Bsalvaje.jpg)