Cuando era niño, Romano (Marcello Mastroianni) se tapaba los oidos para no escuchar la nana que su madre le cantaba para que se durmiera. Temía que al dormir iba a perderse las cosas mas maravillosas que iban a suceder.
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Ojos negros es una tragicomedia que cuenta la historia de un hombre que vive instalado en la mentira y es incapaz de salir de ella. Así, retrasa su vida, olvidando que sólo se vive una vez, y en un momento clave, cuando su felicidad depende de su capacidad de ser honesto consigo mismo y decir lo que piensa, cuando parece que va a dar el paso que le haga ser dueño de su vida, duda, le traiciona su cobardía, se repliega sobre sí mismo y prefiere seguir anclado en la rutina.
Nikita Mikhalkov se inspira en tres obras cortas de Chejov con el propósito de crear un ambiente chejoviano, ser más fiel al espíritu que a la letra del escritor ruso. El cineasta se sirve de los relatos del escritor para, aplicándoles unas gotas de humor y otras de drama, contar una historia de amores truncados, ilusiones perdidas, fracasos vitales, y de la evocación y la memoria herida.
La película relata en primera persona, mediante el uso de un efectivo flashback -Romano explica la historia de su vida al turista ruso- la historia de amor tan leve como intensa de dos amantes perdidos en su propia fragilidad. La estructura argumental de Ojos negros es susceptible de ser dividida en cuatro actos:
--- El 1º acontece en la lujosa casa de Romano donde vive con su mujer (Silvana Mangano). El personaje que interpreta Mastroianni deambula por ese ostentoso paisaje como si fuera el invitado que nadie desea. A Mikhalkov en este segmento, se le notan, a veces en demasía las costuras viscontinianas.
--- Un balneario termal al que acude Romano es el siguiente escenario. Allí conocerá a la dama del perrito, la rusa Anna (una frágil Elena Sofonova) y se enamorarán. Aquí es Fellini el que parece inspirar al cineasta ruso en escenas como la de la carrera de sillas de ruedas o la del recital de ópera en los jardines del balneario.
--- En el tercer acto Romano viaja a Rusia con el pretexto de conseguir financiación para instalar allí una fabrica de vidrio. El verdadero objetivo es volver a ver a Anna, que está casada, para declararle su amor y decirle estar dispuesto a dejarlo todo por ella. En esta parte abunda el humor, grotesco en ocasiones, que nace sobre todo de la falta de comunicación que provoca la barrera del idioma.
--- Finalmente, en la última sección, la más breve, Romano regresa a Italia para pedir el divorcio a su esposa y poder reunirse con Anna. Pero ...
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Mikhalkov opone al drama, que nunca llega a estallar, un tono de melancolía pegadiza, a la tristeza implícita de la narración, una alegre levedad, para evocar en última instancia, algo tan duro como el fracaso vital de un hombre que ha amado pero no ha sabido entregarse. Y ese hombre, Romano, no podría ser otro que un soberbio Marcello Mastroianni. El gran actor italiano crea un personaje inolvidable, que a pesar de resultar patético y hasta ridículo, inmaduro y frágil, mentiroso, consigue conquistarnos como conquista a Anna, por esa manera casi infantil de afrontar la vida. esa forma de utilizar la palabra como instrumento de seducción.
Para acabar, señalar dos aspectos que restan a Ojos negros, que le bajan la nota y que chirrían cada vez que la veo:
- La música excesiva de Francis Lai, que parece haberse equivocado de película. No sólo eso, hay veces en que la magia de algunas secuencias se ve enturbiada por los sones del susodicho Lai.
- (SPOILER) No me gusta el plano final, me parece que sobra. Es evidente que la mujer con la que se ha casado el viajero ruso es Anna. Mikhalkov nos lo ha descubierto con la utilización de los reflejos del sol en los pendientes. Entonces, ¿para qué el subrayado totalmente innecesario del ralentí que nos muestra el rostro de ella en el plano que cierra la película?.
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