miércoles, 30 de septiembre de 2009

lunes, 28 de septiembre de 2009

Revolutionary Road (Sam Mendes, 2008)

--- Michael Shannon: Entonces, ¿a qué te dedicas, Frank?

--- Leonardo Di Caprio: Trabajo en Knox Business Machines.

--- Michael Shannon: ¿Diseñas las máquinas?

--- Leonardo Di Caprio: No.

--- Michael Shannon: ¿Las haces, las vendes, las reparas?

--- Leonardo Di Caprio: Ayudo a venderlas, supongo. Trabajo en las oficinas. En realidad es una estupidez de trabajo. No tiene nada de interesante.

--- Michael Shannon: ¿Y por qué lo haces? (.....) Además, ya sé la respuesta. Para jugar a las casitas hay que tener un trabajo. Si se quiere jugar a las casitas bonitas, a las casitas preciosas, hay que tener un trabajo que no te guste. Y si alguien pregunta: ¿Y por qué lo haces?, será porque le han dado un permiso de 4 horas los del manicomio.

(..........)

--- Michael Shannon: ¿Y de qué huye una pareja como vosotros?

--- Leonardo Di Caprio: No huimos.

--- Michael Shannon: ¿Y qué hay en París?

--- Kate Winslet: Una vida diferente.

--- Leonardo Di Caprio: Quizás sí huimos. Huimos de la vida irremediablemente vacía de aquí.

--- Michael Shannon: ¿Irremediablemente vacía? Has dado en el clavo. Mucha gente es consciente del vacío, pero hay que ser muy valiente para reconocer que es irremediable.

(.......)

--- Leonardo Di Caprio: En realidad, ha habido cambio de planes. Creía que era obvio, pero April está embarazada. (...)

--- Michael Shannon: Espera un segundo. No lo entiendo, ¿qué tiene de obvio? Vale, está embarazada, ¿y qué? ¿no se tienen niños en Europa?

--- Leonardo Di Caprio: Digamos que en todo el mundo e aconsejable no tener niños a menos que uno pueda permitírselo.

--- Michael Shannon: Vale, es cuestión de dinero. El dinero es un buen motivo pero nunca el verdadero, ¿cual es el verdadero motivo? ¿la parienta te ha quitado la idea? ¿tu mujercita no está lista para dejar de jugar a las casitas? Ah, no. No ha sido eso. Salta a la vista. Se ve que es fuerte y que tiene arrestos suficientes. Muy bien, ¡Ha tenido que ser por tí, Frank! ¿qué ha pasado? ¿te has acobardado? ¿has decidido que estás mejor aquí después de todo? ¿has pensado que se está mejor aquí, en esta vida irremediablemente vacía, después de todo?

viernes, 25 de septiembre de 2009

La música del azar: Massive Attack.


La brisa, cada vez más insistente, deja de ser una caricia agradable.
Entre las primeras sombras del atardecer apenas se vislumbran siluetas.
El sonido de las hojas arremolinadas por el viento resulta balsámico.
Huele a lluvia, y a últimos días de verano.

Una percusión lenta y seca, unos golpes de wah-wah, unas guitarras somnolientas sacudiendo acordes. De pronto irrumpe la voz de Tracey Thorn, es una voz penetrante y melancólica a la vez, una mezcla de dulzura y nostalgia. "Protection" suena mecánica y vulnerable, y acaba ascendiendo, poco a poco hacia lo sublime.
Cuando termina la canción, afuera la lluvia arrecia.

Video "Protection" MASSIVE ATTACK



"Sly" tiene una cadencia aterciopelada, nocturna, sensual. La envolvente melodía, los sofisticados arreglos y unas eficaces cuerdas arropan la voz de Nicolette, a la vez potente y acariciante, para dar vida a una de las perlas de la música de Massive Attack.

Video "Sly" MASSIVE ATTACK

jueves, 24 de septiembre de 2009

Leningrad Cowboys Go America (Aki Kaurismäki, 1988)





Los Leningrad Cowboys son un ecléctico grupo musical finlandés de aspecto más bien siniestro que se lanza a la conquista de América en una descacharrante odisea en busca del éxito en la Tierra Prometida. No hablan inglés, lucen estratosféricos tupés a juego con la puntera de sus botas, gafas negras y trajes oscuros, y pasean el feretro de un bajista congelado entre latas de cerveza.

Aki Kaurismäki traza una hilarante road movie con un sentido del humor esquinado y personal, con un punto surreal, que sigue la gira del grupo que comienza en Nueva York, pasando por Memphis, Nueva Orleans y acabando con un improbable éxito en México. Es un viaje hacia la nada salpicado de paisajes y geografías de la más tópica iconografía americana: descampados, desoladas gasolineras, moteles de carretera, cárceles ... Los personajes con los que se cruzan son perfectamente asimilables a ese paisaje exterior. El humor absurdo convive con un gusto por lo estravagante, mostrando Kaurismäki la mirada irónica y distanciada del extranjero sobre un país, una cultura y unos modos de vida que le son ajenos.

(Sale Jim Jarmusch en una breve aparición como vendedor de coches de segunda mano)

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Prejuicios lingüísticos y cinematográficos.



Leido en el muy recomendable blog de Xavier Vidal Cinoscar & Rarities



El doblaje fue una artimaña de los regímenes dictatoriales. Franco y Mussolini obligaron a doblar todas las películas y, de paso, caer en la falsa creencia de defender el idioma propio. Si Italia y España viven tan atadas al doblaje es, en parte, por culpa de personas que ya no existen y que han perpetuado la injusticia. El doblaje es una dictadura. El actor es el primero en sufrir las consecuencias y ve alterada su participación en series o películas. Un cambio del tono de voz, una simple referencia que se adapta o elimina, puede tirar al traste el trabajo de muchos meses. Luego está el doblador, figura mandada e invisible que colabora en este régimen detestable. Y, para terminar, tenemos al espectador, la persona sin voz que acata la rutina. Y cuando la acata, la está aceptando. La víctima está tan acostumbrada a la opresión que tiene miedo de una libertad desconocida. La gente se deja llevar por prejuicios, cree que leerá y que no se entretendrá. Curioso, porque el sistema nació también de prejuicios; diferentes, pero igual de peligrosos. La historia se repite.

El nivel de doblaje en un país es proporcional a su nivel de riqueza lingüística. Los niños daneses ven sus dibujos animados con subtítulos y, ya en el instituto, demuestran una soltura absoluta con el inglés. Los países del norte son un ejemplo a seguir y la franja del mediterráneo queda relegada a la ignorancia más rancia y molesta. Proyectar una película en versión original subtitulada es un atrevimiento. Igual de heroico es poder ver en España un film subtitulado fuera de las grandes ciudades. Los subtítulos son generadores de cultura, sinónimo de respeto y arma vital para conocer nuevos acentos, lenguas, zonas y pensamientos. Deberían ser una rutina y son una excepción.






Los prejuicios lingüísticos entran en el cine de forma subliminal. No hay ninguna lengua mejor que otra, ni nunguna variante dialectal más prestigiosa respecto a sus vecinas. En el cine, pese a todo, es imposible escuchar acentos gallegos, andaluces o catalanes: el castellano normativo gana y las características de cada región se eliminan. Como decía mi maestro de catalán, sería curioso escuchar al capitán del Titanic decir el famoso "primero laj mujere", en imitación de las formas del sur (se consideraría que el personaje es gracioso y que actúa como bufón del relato). Igual de incoherente sería la forma catalana "primer les dones". Y, como las dos anteriores, el capitán no debería decir "primero las mujeres" en castellano. Al actor se le ha desterrado de su lengua y, si su personaje es inglés y habla en inglés, este hecho debe respetarse. Salvador Puig Antich no tendría sentido si no estuviera hablada en catalán, de la misma forma que El hundimiento solo puede entenderse en alemán. Otros inventos son, por concepto, innobles. Y cuidado: abarca obras maestras como La lista del Schindler (el inglés gana al alemán) o bodrios como Valkiria (por citar un título de características similares). Norteamérica carece de historia y vanaliza la de los demás. Una falta de respeto, como su uso del inglés y nuestro posterior doblaje. Un complicado mecanismo, una despreciable cadena.

Eliminen sus prejuicios. No solo importa qué cine vemos, sino la forma en la que lo hacemos. También importa la forma de rodar cine: Slumdog Millionaire no debería estar hablada en inglés. A la vez, piensen que, de haber estado hablada en otro idioma o mantener todo su metraje en indio, no hubiera ganado el Oscar. ¿Eso no es una dictadura? Las letras son complejas y para nada inocentes. Como la gente habla, se cree que puede hablar de la propia habla. Se equivocan. Nos equivocamos. Prejuicios lingüísticos y cinematográficos a tener en cuenta.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Raoul Coutard, el fotógrafo de la Nouvelle Vague.


El espíritu aventurero del parisino Raoul Coutard le lleva a alistarse en el ejército francés para luchar contra los japoneses en el Pacífico con apenas 20 años. Su experiencia bélica marcará indefectiblemente su vida. De hecho vivirá 11 años en la colonia francesa que luego se convertirá en Vietnam, tras abandonar el ejército. Allí consigue un trabajo como fotógrafo para París Match, Life y otras revistas. En sus primeras experiencias con una cámara le influyen enormemente el trabajo de los nuevos fotógrafos de la agencia Magnum, sobre todo Ernst Haas al que llegó a conocer cuando éste visita Saigón.

Cuando llega a la treintena decide que es hora de acabar con su sueño asiático y buscar un reto nuevo. Retorna a Francia y allí realiza lo que él mismo reconoce como "fotos horribles" para prensa, así como fotos para fotonovelas, lo que según Coutard "es un poco como rodar, ya que implica un montaje al fraccionar en fotos las escenas". En aquella época sus intereses están en el reportaje periodístico pero el destino le una a Pierre Schoendoerffer, un amigo de los tiempos de Vietnam que realiza largometrajes documentales, con el que trabaja como cameraman. El debut en el cine le llega cuando el productor Georges de Beauregard le propone ser el director de fotografía de un debutante, un tal Jean-Luc Godard y A bout de souffle. Con él establecería Coutard una fructífera colaboración que dará sus frutos con una serie de títulos como Une femme est une femme (1961), Vivre sa vie (1962), Le mèpris (1963), Les carabiniers (1963), Bande à part (1964), Pierrot le fou (1965), Deux ou troi choses que je sais d'elle (1966), La chinoise (1967), Weekend (1967), Prenom: Carmen(1983). El rodaje de A bout de souffle supuso en su momento toda una innovación. Nadie se había propuesto hasta entonces rodar toda una película cámara en mano y sin ayudarse de la iluminación artificial, utilizando sólo luz natural. La idea era lograr una fotografía más realista. A bout de souffle se rodó cronológicamente tal y como aparece en el film acabado. Godard escribía cada noche el guión de rodaje del día siguiente. El estilo radical de la película se nos presenta totalmente actual más de 40 años después de haberse filmado. Raoul Coutard experimentó nuevos métodos para acompañar las innovaciones formales de Godard en la puesta en escena. El estilo espontáneo, y en cierta manera caótico, del director franco-suizo vino como anillo al dedo para que Coutard ensayase nuevas formas, sabiendo que si el resultado no valía la pena se volvería a rodar. En Alphaville, mezcla de ciencia ficción y policíaco, utilizó una textura de fotografía granulosa. En Les carabiniers aumentó el contraste en el revelado y utizó al positivar una película de alto contraste que normalmente se utilizaba en las secuencias de títulos.

Además de introducir la cámara en mano en el cine francés, Raoul Coutard reinventó el movimiento de la dolly. Fue director de fotografía para Truffaut en cuatro películas: Tirad sobre el pianista (1960), Jules et Jim (1961), La piel suave (1964) y La novia vestía de negro (1967). Conforme los directores de la Nouvelle Vague fueron madurando sus propuestas, con más tiempo de rodaje y mayores presupuestos, aumentó la importancia de imágenes más elaboradas. Ello permite a Raoul Coutard un mayor nivel de sofisticación en su forma de iluminar, algo más en consonancia con sus gustos personales. En Lola (1961), opera prima de Jacques Demy, mezcla su propio estilo de iluminación de los techos con una luz más directa. En 1965 retorna a sus inicios con el cine documental en la zona de Indochina con Schoendoerffer, en The 317th Section rodada en la neutral Camboya en los duros tiempos de la guerra de Vietnam. Con el director griego Costa Gavras compone una fotografía de iluminación expresionista en dos films: el thriller político Z (1969) y muy especialmente en La confesión (1970) película en la que trabaja las penumbras.

Con una filmografía de más de 80 películas -tres de ellas como director- hay una constante que se repite en todas ellas, en palabras del propio Raoul Coutard: "Siempre he sentido que cuando decides hacer un film ha de ser como una historia de amor. Tienes que querer al director, al guión, y tener mucho en común con el equipo. El film sólo funciona si es una historia de amor. Si no lo es, no te molestes en hacerlo. Y no es que esto quiera decir que el film va a ser bueno. Las historias de amor no siempre son felices"

viernes, 18 de septiembre de 2009

Mónica Bellucci. Un verano de mujer.



Siguiendo el prototipo marcado por sus opulentas compatriotas de otras épocas, Mónica Bellucci representa la típica belleza mediterránea, de sinuosas curvas y larga cabellera morena, mujer seductora, envidiada y temida a la vez.






Cuando la agencia Elite la contrató para comenzar su carrera de modelo, perdimos a la que hubiera sido la abogada más bella del mundo. Dejó sus estudios de Derecho en la Universidad de Perugia y se trasladó a Milán, la capital italiana de la moda.







El majestuoso porte de la Bellucci, su 1'70 de estatura y sus medidas casi perfectas (89-60-89), le han servido para interpretar papeles míticos y fantásticos, de reinas de leyenda, de cuentos de hadas, bíblicas, futuristas...
Coppola la convirtió en una de las voluptuosas concubinas de Drácula. Ha sido una seductora mantis futurista en el final de la saga Matrix y ha dado cuerpo a mitos históricos como María Magdalena y Cleopatra.




En 1996 conoce al que será su marido Vincent Cassel trabajando en la película El apartamento. Tres años después se casa con él. Con este film recibe sus mejores críticas y una nominación a los premios César franceses. Con Cassel vuelve a trabajar en películas como Dobermann, El pacto de los lobos, Irreversible y Agentes secretos.
Con Malena (2000), Giuseppe Tornatore le proporciona un papel hecho a medida, que le supone un gran éxito internacional. Con retraso nos llega a nuestro país Napoleón y yo (2006) y tenemos todavía sin estreno Las vidas privadas de Pippa Lee.
Mónica Bellucci es una actriz sin suerte. Su rotundo físico ha condicionado su carrera cinematográfica hasta el punto de encasillarla en cierta clase de papeles que no dejan ver el talento de la italiana. De momento no ha conseguido esa interbretación por la que se la reconozca más allá de su explosivo cuerpo. Ella está en ello. Tiempo al tiempo. En este caso podríamos decir aquello de que las curvas no dejan ver el bosque.