lunes, 8 de junio de 2009

La ronda (Max Ophüls, 1950).




En la filmografía de Max Ophüls La ronde es la película de retorno, y la que inicia la gran tetralogía con la que finaliza su trayectoria cinematográfica. Tras su exilio norteamericano provocado por la 2ª Guerra Mundial, Ophüls inicia su segundo y brillante periodo francés con esta adaptación de la obra homónima de Arthur Schnitzler, a la que seguirían tres grandes películas como Le plaisir (1952), Madame de ... (1953) y Lola Montes (1955).
El gran atractivo de esta obra de Schnitzler reside en su evocación de la Viena de 1900, un depurado análisis de las costumbres burguesas de la época, y sobre todo en su peculiar estructura concéntrica. Se narran diez escenas amorosas entre otras tantas parejas, pero donde uno de los miembros de la pareja forma la siguiente hasta que el último vuelve a emparejarse con el primero, se cierra el círculo y acaba la ronda.

Con el barroquismo que caracteriza su estilo, de largos planos y sutiles movimientos de cámara, Max Ophüls resulta ser el adaptador ideal de la obra de Schnitzler. Respetando la estructura circular original, el director franco-alemán aporta la figura de un presentador (interpretado por Anton Walbrook) que nos muestra el escenario y sitúa la acción en Viena, primavera de 1900. Además introduce al primer personaje, la prostituta Léocadie, y aparece en varias ocasiones cantando una canción de Oscar Strauss, en un tiovivo, para recalcar la estructura circular. Hace también breves papeles en algunos de los episodios. Este personaje, especie de maestro de ceremonias, nos deja ver elementos cinematográficos que están más allá del decorado, focos, claquetas ... y teatrales, para mostrar la falsedad de los decorados, e incluso aparece como censor cortando un fragmento de celuloide en la escena entre la actriz y el conde.

La prostituta Léocadie (Simone Signoret) seduce al soldado Franz (Serge Reggiani) bajo un puente. Franz conquista a la criada Marie (Simone Simon) en un banco de un parque. Marie se acuesta con su señor Alfred (Daniel Gèlin) una tarde de calor. Alfred arrastra a su piso de soltero a la casada Emma (Danielle Darrieux). Emma duerme con su marido Charles (Fernand Gravey). Charles invita a cenar en un reservado a Anna (Odette Joyeux). Anna hace el amor en su casa con el poeta Robert (Jean-Louis Barrault). Robert mantiene una relación amorosa con la actriz Charlotte (Isa Miranda) tras una representación. Charlotte recibe en su dormitorio al conde (Gerard Philippe). El conde pasa la noche con la prostituta (Simone Signoret).

En este carrusel del cortejo amoroso rodado con esquisitez por Ophüls, el director no ejerce nunca de moralista. Los amantes de La ronda entienden que su amor ha nacido demasiado tarde o demasiado pronto, que el deseo no lo es todo y que la pureza del amor está alejada de esos juegos de máscaras y engaños.

La ronda tiene un gran éxito en la puritana Europa de posguerra, por lo que sugiere y nunca muestra. Para Max Ophüls supone una de sus más bellas, barrocas y personales obras, ayudado por los imaginativos decorados de Jean d'Eaubonne, la excelente fotografía de Christian Matras y a un grupo de grandes actores.

3 comentarios:

El futuro sin magia dijo...

Hoy me ha tocado descubrir este otro blog tuyo!
y me gusta mucho, yo tb soy cinéfila y adicta al blog de 39 escalones.

un beso

39escalones dijo...

Grandiosa, magnífica obra de Ophüls, junto con "Carta de una desconocida" sus obras más logradas, a mi juicio. Fenomenal reseña.
Saludos.

leolo dijo...

39 escalones es un referente para muchos, yo incluido.

Gracias por entrar.