miércoles, 22 de julio de 2009

Dirigido por ... MAX OPHÜLS.





"Creo que conozco la razón de que los productores tiendan a
hacerle llorar. Le piden inevitablemente decorados sencillos y planos que no
exijan vías de travelling. Eso es un martirio para el pobre Max que, separado de
su dolly se deja arrastrar por la más profunda de las melancolías. Una vez,
cuando le quitaron su grúa, pensé que no volvería a sonreir nunca"



(James Mason, protagonista de Caught (1948) y Almas desnudas (1949) de Max Ophüls)


La cita puede parecer algo exagerada pero revela a la perfección en qué consistía el estilo Ophüls. Sus movimientos de cámara eran ágiles, elegantes. Sus planos secuencia -frecuentemente utilizando grúas y dollys- se movían entre abigarrados escenarios buscando los aspectos más frágiles y vulnerables de sus personajes. En el cine de Ophüls resultaba primordial el recrear un ambiente en el que mover a sus figuras de ficción. Sin renunciar a los primeros planos, consideraba que para extraer y mantener la emoción a traves de la fluidez interpretativa era indispensable la continuidad en el movimiento de cámara. De ahí su afán por enlazar en lo posible los movimientos de los actores con los de la cámara, casi siempre siguiendo a sus personajes, rechazando el estatismo que según él, hacía del cine simple teatro filmado.


"No era, como se dice, un cineasta esteta, virtuoso y decorativo. No superponía diez u once planos en un sólo movimiento de cámara que atravesaba todo el decorado para que quedara bonito, ni su cámara se desplazaba por las escaleras, a lo largo de las fachadas, por un andén de la estación, a través de las mieses, a fin de epatar. No, Max Ophüls, como su amigo Jean Renoir sacrificaba siempre la técnica a la interpretación de los actores. (...) Ophüls se había dado cuenta de que un actor se olvida de la interpretación teatral cuando se le obliga a un esfuerzo físico: subir escaleras, correr en el campo, bailar durante una toma única."


(François Truffaut)


Su minuciosidad y detallismo en el trabajo le reportaron no pocos problemas ante unos productores alarmados ante lo que consideraban despilfarro de uno o más días preparando un plano de minutos o segundos de duración. Buscando los motivos temáticos recurrentes en sus hermosas películas encontramos algunos de sus referentes: el azar, la unión amorosa como un éxtasis -siempre efímero-, la imposibilidad de alcanzar o mantener el amor ideal, la inestabilidad de las relaciones humanas y sus sentimientos. Fue como Georges Cukor un gran director de actrices. Las mujeres del cine de Ophüls eran damas que debían moverse en un mundo que les oprimía pero en el que tenían que mostrar siempre su cara más amable.


Considerado como francés en su Alemania natal y como austríaco en Francia, país en el que rodó 10 de sus 22 films, Max Ophüls no realizó ninguna de sus películas en Viena pero situó allí la acción de tres de sus obras maestras. Comenzó dirigiendo teatro en la década de los 20 en Alemania, Austria y Suiza, y tras una breve etapa como ayudante de dirección de Anatole Litvak, rueda su primera película en 1931, Die Verliebte Firma. Liebelei (1932), según el drama de Arthur Schnitzler, es su primer éxito. En Italia rueda en 1934 La signora di tutti acerca de una actriz en decadencia en la sociedad decimonónica, en la que esboza el que será su estilo característico. Tras adoptar la nacionalidad francesa rueda en este país Divine (1935) sobre una obra teatral de Colette, Suprema decisión (1939) y De Mayerling a Sarajevo (1940), estas dos interpretadas por Edwige Feuillère, una actriz que representaba el tipo de actriz que tanto gustaba a Ophüls, en la que elegancia y romanticismo iban unidos. Sus orígenes judíos provocan su traslado a Estados Unidos ante el ascenso del nazismo. Allí pasa seis años de esperas y proyectos frustrados. Tras La conquista de un reino (1947), un vehículo a la medida de Douglas Fairbanks jr., dirige la primera de sus obras maestras Carta de una desconocida (1948) ambientada en una Viena recreada en los estudios Universal. El relato se estructura en flashback sobre la carta que Lisa (Joan Fontaine) le envía a Stefan (Louis Jourdan). La película empieza y acaba con la muerte como testigo: al principio en una noche lluviosa en una oscura carroza Stefan discute los detalles del duelo que celebrará al amanecer. El film acaba cuando pocas horas después el mismo Stefan se dirige al lugar del duelo tras haber leido la carta de Lisa y haber dado un vuelco a su vida.


Caught y Almas desnudas, ambas fechadas en 1949 e interpretadas por James Mason, son dos sólidos e interesantes melodramas. A principios de los 50 Ophüls retorna a Francia y allí realiza la mejor parte de su fimografía. Dirige cuatro obras maestras antes de morir de un ataque al corazón. La ronda es otra adaptación de Schnitzler, una película de historias encadenadas y estructura circular en la que las vueltas de un tiovivo simbolizan las que da el amor. Se trata de una inteligente y delicada exploración de las relaciones entre el amor y el deseo llena de melancolía, elegancia y comprensión hacia sus personajes. Le plaisir (1952) es un film de episodios basado en la obra de Maupassant, en el que el drama irrumpe de la forma más natural. Un excelente elenco actoral y una elegante puesta en escena hacen de su visionado un auténtico placer. En Madame de ... (1953) unos pendientes de diamantes símbolo del amor, van pasando de mano en mano por personajes que se debaten entre lo que son realmente y la imagen que deben proyectar ante los demás, una tensión entre sentimientos y poses sociales. Sutil y elegante, mezcla con maestría ligereza y tragedia. El film discurre entre espejos, escaleras circulares, armarios, candelabros, decorados barrocos que quieren expresar el conflicto de unos seres que en todo momento deben sofocar sus sentimientos frente a una sociedad hipócrita. Lola Montes (1955), su última obra, fue mutilada en el momento de su estreno. Es un estudio sobre la interrelación entre la vida y el teatro, la realidad y la ficción.. En la reconstrucción de la vida de la cortesana del Siglo XIX, Ophüls tuvo en mente figuras tan manipuladas y desdichadas como Judy Garland o Rita Hayworth. Dos años después moriría y muchos de sus proyectos quedarían para siempre en el limbo de las películas no realizadas.